MOTIVARSE…

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Dicen que la motivación puede ser de tipo material, social e intrínseca. La automotivación no necesita estímulos externos, se disfruta haciendo algo, porque nos gusta. Está claro que hacer las cosas sólo para recibir premios o recompensas se aleja de la madurez, de la autonomía o de forjarse una de las competencias de la inteligencia emocional, luego las decepciones o frustraciones serán mayores si éstas no aparecen.

Muchos autores han hablado de cómo conseguir o trabajar la motivación, de buscar actividades y temas interesantes para la persona y su desarrollo personal. Deberían estar relacionados con los deseos básicos del ser humano, enlazadas de alguna manera con alguna de las inteligencias múltiples descritas por Gardner y conseguir que se origine un flujo de actividad, un fin en si mismo, al margen de otros estímulos.

Esos deseos básicos tienen que ver con el deseo de bienestar personal, de estar a gusto con lo que hago, aminorando sensaciones de dolor o ansiedad. Tiene que ver con el deseo de relacionarnos, de formar parte de un grupo y ser aceptado. Y tiene que ver con el deseo de superarse, de iniciar un camino desde nuestro interior hasta alcanzar cotas buenas de autonomía, autoestima, etc….

La curiosidad, también es un motor importante para estar motivados. Sin curiosidad, aparece la apatía y el todo me da igual. Con curiosidad estamos en alerta, atentos a lo que nos rodea, a explorar y seguir aprendiendo y reeducándonos. La falta de ganas nos puede llevar a estados emocionales desagradables y de ahí la necesidad de buscar esas actividades placenteras vinculadas al desarrollo de alguna de las inteligencias, que satisfagan alguno de los deseos básicos y que eso haga que se inicie el viaje de la motivación.

Parece fácil, aunque en ocasiones, la negatividad, la impotencia, el no me da la gana, el aburrimiento, la recompensa material o la falta de metas nos hacen permanecer inmóviles, apáticos, dejándonos llevar hacia donde, en realidad, no queremos. Toca moverse, toca estar a gusto, sentirse parte de algo, independientemente del tamaño, y superarse, aunque sea por un milímetro de diferencia respecto a la medida anterior.

PERSONAS, GENTE Y…

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Estando en algún lugar, se escuchan una sarta de estupideces, etiquetas y estereotipos que no tendrían que venir a cuento si observáramos la diversidad como algo nutritivo y de lo que aprender. Si nos situamos en un punto de percepción respetuosa, nos daríamos cuenta que hay ricos, pobres, personas brutas, astutas, personas buenas, menos buenas y personas con una maldad manifiesta. También existen personas gordas, medianas y flacas, muchos animales “irracionales, algún que otro racional y gente pensante de todo nivel.

Personas con mentalidades obtusas, abiertas, en paralelo o en bucle continuo. Tenemos entradas y salidas de vida, timbres a los que picar, gente inocente y grandes culpables, responsables de… Otras tantas personas que se contradicen, unos vegetarianos, otros carnívoros o inclasificables, individuos con los bolsillos llenos de ideas, creatividad y carteras vacías. Personas valientes, gente con miedo y a la que todo le importa un bledo. Personas con inquietudes y afán de moverse, personas paradas, sentadas o en inanición total.

Una vida con capítulos de tragos amargos y de golosinas, demasiadas preguntas y pocas respuestas, soñando despiertos, durmiendo plácidamente o con pesadillas recurrentes. Personas que nacen, que mueren, enferman  y viven, personas que entran y salen.  Personas como tú, como yo, como el otro o el de más allá. Personas comprometidas en cosas dispares, que sienten, intuyen, corroboran o niegan hechos, situaciones o a otras personas.

En este lugar hay muchas personas, mucha gente. Gracias por la inspiración…

SENTIRSE LIBRE…

Es curioso como sentirse libre tiene que ver con el trabajo, con ese tiempo no disponible para otras pasiones y actividades. A Rebeca le pasa algo parecido, cada vez que tiene que ir a trabajar con adolescentes, con grupos de mujeres o jóvenes comprometidos, se acerca a la libertad, hacia un estado de plenitud. Se siente libre y por ello feliz, a gusto.

Una obligación laboral le reporta gratitud, bienestar, estar cómoda, hablar sin tapujos e inmensamente llena. El hacer lecturas a las situaciones sin que pongan la etiqueta de rara. Su autoestima crece por momentos y esa mirada apagada, se ilumina en cada movimiento.

En general, no somos conscientes de lo valiosa que es la libertad. Apreciamos estar libres al estar en espacios elegidos, dentro de nuestra zona de acción. Sentirse libre es algo más. Requiere coherencia en pensamiento, sentamiento y acción. Hace que entres en una situación alejada de tu realidad, en cuanto que te olvidas de todo lo que enturbia tu vida y a Rebeca le ocurre eso en su trabajo. Se centra en el aquí y ahora, disfrutando del momento y atendiéndose a ella. Y no es egoísmo porque fijándose en lo que ella necesita, ofrece a los demás todo lo que tiene en ese instante.

Sentirse libre es fundamental para estar bien. Ni el cansancio físico ni mental apaga esa libertad. No siempre se alcanza, existen presiones externas que la alejan, así que cuando Rebeca lo consigue es un momento muy feliz para ella.

TRAJES…

Te levantas un día y coges el traje de mujer que se siente bien consigo misma, a pesar de los años, los kilos, de su situación personal y laboral. Abres la ventana para que entre aire fresco, respiras profundamente y empiezas a funcionar. De aquí para allá, de allá para el otro lado, y de ahí, para adelante.

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Por la tarde abres el armario y coges el traje de niña para jugar, para inventar y crear, para recibir cariño y estar en compañía de los que quieres. Y ya otro día decides coger el traje de bailarina, poniéndote a brincar, a saltar y liberar el excedente de tensión. Gracias a tu armario, vuelves a elegir traje, esta vez de detective, para averiguar qué pasó, cómo y de qué manera. Eso sí, sin dejar pistas de tu rastreo.

Con tantos trajes todo se lleva mejor, hay actividades que realizar de todos los gustos y de distinta índole. Afortunadamente existe este armario en casa, no sólo en la mía, sino en la de todo el mundo. Sólo hace falta hurgar un poco para encontrar la ristra de perchas donde están colgados todos los trajes. Trajes que hacen la vida más auténtica, más acorde al momento, porque según el propósito que tengamos, así nos vestimos con unos u otros.

Trajes que ayudan a romper la monotonía, con los que nos enfrentamos a la realidad, con las armas adecuadas, para poder seguir viviendo con capacidad de elección, y actuando en consecuencia, unas veces más que otras.

MUCHO TIEMPO…

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Mucho tiempo sin pasar por aquí, sin tener contacto con el teclado ni con la globosfera. Mucho tiempo escribiendo mentalmente pero sin dar el paso a lo manual. Mucho tiempo pensando en lo que no se debe, en lo que nos hace daño y no cambiamos. Mucho tiempo adicta a la comida sin necesidad y mucho tiempo empleando tiempo en los demás, sin sentir una reciprocidad.

Hoy es día de noticias no gratas. De accidentes no esperados que cambian la vida y te pones en la piel de tu amiga, a miles de kilómetros esperando volver a casa y que todo se entone de la mejor manera posible, para que su normalidad se acerque a lo que era. De fallecimiento de gente joven que tras días de lucha terminan sin energía….y eso devasta a otras personas que quieres, haciendo que te pongas frente al ordenador porque tienes un nudo en la garganta.

Mucho tiempo pensando qué hacer, qué dejar de hacer, con algún intento fructífero y otros que dan pena. Mucho tiempo, perdiendo el tiempo en relaciones de amor, de amistad, laborales o en la vida misma. Mucho tiempo… donde las enfermedades, las pérdidas o las situaciones de crisis hace que valores más todo y reflexiones, al menos en una porción de tiempo.

SEÑOR M…

En la vida de las personas aparecen personajes que no tienen nombre propio, sino un cúmulo de adjetivos que lo representan y crean una percepción demasiada mala. Señor manipulador, mentiroso, modorro, mujeriego, maltratador, mentecato, mierda, machista, malcriado, maléfico, mamarracho, mulo, majadero, mentecato, mala memoria, mete miedos, sin modestia, etc.

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Utiliza las amenazas como forma de comunicación, unas de manera velada, otras son muy claras y explícitas. Utiliza las palabras para la ofensa y el ataque, intentando hacerse la víctima, la culpa siempre es de los demás. Además de manipular a otras personas de su círculo para que se pongan en contra de su objeto de ira. Alejando toda lógica y mostrando su verdad que nada tiene que ver con la realidad.

La baja autoestima, la poca tolerancia a la frustración o la insatisfacción continua, hace que la infelicidad sea algo permanente en su vida. No reconociendo que las actuaciones o la toma de decisiones son propias, nunca provocadas por las personas que lo rodean. Con todo ello se demuestra la falta de madurez y razonamiento ante los problemas y acontecimientos de la vida.

Señores y señoras M. pueden aparecer en nuestras vidas en cualquier momento. Realizar un plan de defensa es indispensable para alejar las mentiras, las manipulaciones varias e incluso posibles agresiones, bien verbales o físicas. Un plan de choque para capear la situación y poder vivir de forma tranquila, sin personajes de esta tipología. Teniendo la costumbre de empezarnos a querer para no dejarnos ningunear y defender nuestros derechos.

CONCIERTO…

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Te levantas, te sientas frente al ordenador y sacas unos billetes de tren. Una vez que los tienes, coges las entradas para el concierto. Preparas una bolsa con cuatro bártulos y te vas de casa. Tú y tu compañía, sin decir nada a nadie. Montas en el tren y empiezas a enviar los primeros mensajes, “que no vas a estar hoy en casa, que si pueden pasarte a recoger por la estación, o darte alojamiento una noche… Con una noche es suficiente para descansar y luego volver a casa”.

Llegas al destino, aparecen abrazos y caras de sorpresa. La buena temperatura llama a refrescarnos, con conversaciones sobre el por qué. Más bien es un para qué. Se acerca la hora de concierto, entre nervios y un nudo en la garganta, ahí estás, dándolo todo. Pasa rápido, pero se experimenta de manera intensa, con intenciones de repetir esas sensaciones, cuando sea o donde sea.

Y de nuevo, con otras personas, vuelve el por qué, insistiendo en que es un para qué. Toca cena, una cena que te produce cierta ansiedad, al finalizarla sabes que toca visita. Esa visita que te inquieta, la visita que producirá un terremoto emocional, que por leve que sea, saldrás tocada.

Al final, sonrisas, achuchones, recuerdos y más preguntas, esta vez un para qué. Tu cara debe reflejar el asombro, ni siquiera contestas, sólo pones caras, deseando que haya otro concierto…

RARO…

En estos tiempos, la normalidad está en desuso y lo digo porque la variedad y diversidad de personas, modos de vida, de sentir, es maravillosamente dispar y hace que, cualquier cosa, sea normal, cuando vaya acompañada de respeto. Un respeto a la persona, a sus decisiones, a sus impulsos o errores.

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Que no me digan que esto no es normal, ni aquello. Que no me digan que lo normal es lo que hacen ellos, como viven y que el resto es lo raro, lo excéntrico o las ganas de sobresalir. Lo raro sería reprimir esas diferencias por miedo al que dirán, para no aguantar presiones familiares, por tener que ponernos una etiqueta o tener que ser igual que los demás, viviendo sin estar a gusto.

Lo raro es que den lecciones de moralidad, lo raro es que vivan de las apariencias y te critiquen a ti por lo que haces. Lo raro es que mientan para figurar o se engañen a si mismas porque no se quieren, ni se aceptan, ni se cuidan para buscar su bienestar mental y físico.

Así que, lo más conveniente es vivir y dejar vivir, sin conjeturas, sin juicios prematuros y sabiendo que los momentos felices son personales e intransferibles. En soledad o en compañía.

PUERTA…

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Ante bajones anímicos, todo el mundo se pone a dar consejos, sin pararse a pensar que lo que necesitamos es estar tristes, sentir miedo o enfadarnos por una nimiedad. Sabemos de sobra que tendríamos que estar más activas, mantenernos ocupadas en actividades placenteras o estar empleando nuestro tiempo en promover la vida social.

La mayoría de las veces nos centramos en el presente, dejamos la culpa en el pasado, para que no vuelva y las preocupaciones en el futuro, que aún no ha llegado. Esas mismas veces u otras, nos adecuamos a la realidad, nuestras expectativas y aspiraciones se relacionan con lo que somos y en base a ello nos organizamos y planificamos.

Entonces, que nos respeten que ahora no queramos nada de eso, no porque nos guste estar así, sino porque es necesario estar con la batería a medias para recargarnos de nuevo, con algo o alguien que está esperándonos en cualquier lugar. Somos la misma persona, independientemente de todas esas emociones, las que gustan a la gente y las que quieren hacerlas desaparecer.

Mientras no molesten demasiado, esas emociones desagradables son positivas, ya que nos ayudarán a desarrollar un pensamiento más positivo, a ser productivas y a buscar, de nuevo, los momentos felices que se han escondido tras alguna puerta.

NADA MÁS…

Hace mucho tiempo que no escribo. Mi mente se ha ido de viaje, a pesar de que a mí no me lleva. Incapaz de centrarse, salvo para labores de trabajo y aún así, de vez en cuando, coge un tren a no se sabe dónde.

Tengo muchas cosas que decir, eso también ocurre cuando os leo, sin embargo, doy la callada por respuesta. Supongo que esto sea una etapa, y el modo locura esté a la vuelta de la esquina, que es lo que ayuda para que este letargo, tipo osa, vaya desapareciendo.

Al menos este fin de semana he visto el mar, esos playas vacías y esos pueblos costeros, donde en verano se pide permiso para moverse. Hoy hace sol y un frío del carajo, así que seguimos con pañuelo al cuello no sea que la gripe aparezca y no nos deje asomarnos a la calle.

Y nada más, que ya es mucho.