CONVENIENTE…

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La socialización de las personas marca su desarrollo, su toma de decisiones y el hecho de que se asuman las situaciones de una manera o de otra. Se dice por ahí, se comenta, que la familia es un pilar básico para el desarrollo de la persona. No lo voy a discutir, estoy de acuerdo con ello. Si para gustos existen los colores, para el concepto de familia, también.

Hay tantos tipos de familia, que ese pilar básico es distinto según nos hayamos criado, el lugar, las normas y vivencias, etc. Cada uno de nosotros tenemos una, que marca nuestro crecimiento, bueno, malo o regular. En cualquier caso, la adaptabilidad de la persona está presente y si no falta el cariño, el afecto, nuestras necesidades básicas están cubiertas y trabajamos para estar felices y ser responsables, ¿qué más da que no haya un papá y una mamá y se den otro tipo de situaciones?.

La familia, la que más abunda, es esa, pero si fracasa, no podemos aferrarnos a la idea de que todo es una mierda, una gran decepción y prefiramos una familia unida, sólo de fachada, para que nuestra cabeza esté tranquila, por cumplir con roles que la sociedad señala como lo más adecuado o lo mejor.

Habrá que buscar lo más conveniente para este momento preciso, para la propia persona, sin dejarnos intimidar por miradas desaprobantes, juicios externos o por el machacadero propio, que se puede convertir en nuestro mayor enemigo.

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COMODÍN…

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El comodín se usa cuando lo necesitamos, dependiendo de cada momento. Puede ser una persona o cosa, con diferentes funciones.  Ser persona comodín puede estar bien siempre que nuestro amor propio no se vea comprometido y cuando nuestra valía no esté basada en las apreciaciones y la satisfacción de sus necesidades.

Ser una persona comodín, para mucha gente, no es positivo. A corto plazo pudiera parecer que sí, pero a la larga seríamos “usos” y poco más. Debemos dar importancia al lugar que ocupamos, sin quedar a la sombra, porque entonces, ser comodín no tiene relevancia, importancia y volvemos a ser un mero objeto.

Un comodín tiene que ser algo beneficioso para ambas partes, la que lo utiliza y quien lo es. De lo contrario caemos en falta de respeto, porque lo utilizamos a conveniencia y cuando se trata de personas, eso no puede ser.

Supongo que todo el mundo, en algún momento de su vida, ha sido el comodín de alguien para una situación determinada. O bien, hemos usado alguno para algún desempeño u ocasión. Si utilizamos a personas comodines en nuestro día a día, algo ocurre. Si somos nosotras esas personas, no pinta mejor.

Al final la satisfacción de necesidades, la realización de actividades tiene que plasmar cierto equilibrio en las relaciones personales. No puede ser que se repita la misma persona, realizando determinadas acciones, a distintas personas, y todas ellas la mantengan en la sombra.

En ese caso, la partida tiene que acabar. Jugar con las cartas que cada persona tenga y desechar los comodines del juego.

FUERZA…

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Puedes empezar el día con una fuerza impresionante, sin temor a nada ni a nadie, porque sientes que lo estás haciendo bien. Piensas que puedes con todo y en el caso de confusión o flaqueza, decides respirar y seguir adelante.

Está claro que las fuerzas aminoran con el tiempo ya que el cuerpo humano se va resintiendo. Es ahí, cuando cobra importancia tu entorno, las personas que te van a servir de apoyo y que van a sostenerte cuando notes que ya no puedes más, o al menos, no como antes. En ese momento te cogerán de los brazos y te llevarán donde necesites. Ellas son las que irán podando el camino de espinos y malas hierbas o los que pondrán a funcionar el coche cuando se haya parado.

La fuerza, viene y va. Si se ha ido y te preocupa, mira a tu alrededor porque ahí estarán los que te la van a suministrar. A tu lado estarán las baterías para recargar e incluso para empujar, hacia un lado, lo que no queremos. Puedes descansar, coger fuerzas para continuar. Estamos sustituyéndote hasta que estés bien y preparada para la “lucha”.

Quien está enfrente de ti quiere que cedas, te desalientes, y no lo va a conseguir. Da igual sus artimañas, sus tretas o manipulaciones porque tenemos repelente de “malas personas y egoísmo”. Al final, la verdad y la tranquilidad aflorará. No te quepa duda.

PISTAS…

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Vuelven las señales, las pistas, las casualidades o las coincidencias en el tiempo. Planeas viajes, cosas qué hacer, gente con la que quedar, realizas pequeños gastos para aprovechar tu tiempo en lo que te gusta, etc. De repente, tu persona, tu inconsciente se manifiesta, aparecen nuevas tareas, hay que cancelar planes, aplazar actividades y toda la ilusión que tenías, la aparcas a un lado de la calle.

Son pequeñas pistas que te indican un cambio a realizar. Pensabas que subías y en realidad, sigues estancada en el mismo piso. No ocurre nada, porque la pequeña decepción te hará parar, coger fuerzas y volver a buscar otra afición, otra actividad que nos guste, otro viaje, en otra fecha. Cualquier cosa, con tal de subir un peldaño.

Parece que las cosas nunca salen como uno quiere. En realidad es, que no tenía que ser así y pudiera ser que la confusión o la percepción anómala nos dominara a la hora de elegir.

Como dije hace tiempo, tendríamos que hacer más caso a las pistas que ofrece el entorno que nos rodea, o las personas de nuestro círculo. Deberíamos ser conscientes de las señales positivas,  aún más de las negativas y también de la ausencia de las mismas.

VALORES…

Puedo entender que el dinero sea un elemento en nuestras vidas con el que funcionar, que lo hayan puesto en un peldaño superior y nos hayan hecho creer que es lo único importante. Entiendo que ciertas personas estén haciendo, continuamente, cuentas para tener más dinero, sin mirar más allá. Otras las hacen para llegar a fin de mes.

También están los que gastan y gastan, no lo comparten , exigen partes iguales a la hora de pagar la hipoteca y luego no compran ni un triste pantalón a su hija. No tienen ni idea de lo que cuesta llevar y mantener una casa y se atreven a cuestionar decisiones para lograr una equidad en ese dinero.

Algo está pasando cuando nuestra moral y actuaciones se rigen por los euros a conseguir y no por otros valores. No somos conscientes de que el presente de los más jóvenes va a condicionar su futuro y si hoy pinta “verde”, ¿cómo pintará mañana?.

Si nos educamos en el materialismo, en posicionarnos a toda costa, en cambiar las relaciones interpersonales por las cibernéticas, que no dan el salto a la realidad, en lograr reconocimientos sin esfuerzo, etc.¿cuáles serán los valores del futuro?

GONZALO…

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Puede suceder que tras días de convivencia, acabes cogiendo cariño a una persona y no lo digo tanto en plan sentimental, de amorío, sino porque hay algo en ella que te fascina.

Observas que tiene unas ganas de aprender enormes, que es respetuosa, que cuenta sus experiencias con tal entusiasmo que te contagia y pareciera que estás viviendo la situación. Tiene un potencial tan grande, con sólo 19 años, que si sigue con esa actitud puede que leamos sobre él en la prensa. Yo lo conocí hace un par de años y ya me llamó la atención por su saber estar, por la seriedad con la que trabajaba, por los momentos de divertimento que ofrecía cuando había que desconectar y pasarlo bien.

Este año, sigo alucinada con él. Sigue avanzando en su madurez y sin ninguna duda cualquier familia dejaría a sus hijos con él para realizar cualquier actividad de tiempo libre. Es un educador con todas las letras, que hace que los participantes y destinatarios crezcan con el desarrollo de la actividad. Promueve la participación, motiva, conversa y razona de tal manera, que acaba todo el mundo reflexionando y agradeciendo esos momentos de pensar.

Ojalá hubiera más personas así, con vocación, sin miramiento a lo material, a colgarse medallas. Personas que se centran en otras personas y en su desarrollo integral. Eres un fenómeno Gonzalo. Espero volver a coincidir contigo y si es en Gijón mucho mejor.

FELICIDADES…

El año pasado, tal día como hoy, fue un buen día. El día amaneció con sol y eso hacía que en la cocina entrara más luz y que la persona cumpleañera viera todo decorado con banderines, globos, y todo acompañado de besos y abrazos. Se sentía llena de energía, aún con las legañas en los ojos.

Por supuesto que no faltó la tarta, ni las risas, ni los regalos. Tampoco la gente, acercándose, ni el skype con las que están lejos. Realmente estaba feliz, agradecida, ya al final del día, un poco cansada.

Este año también ha salido el sol, aunque los banderines no se mueven y las risas no se oyen. Tampoco te he comprado nada, ni hay ganas de pastel. Este año sólo queda recordarte lo bien que lo pasaste, lo bien que lo pasamos.

ABANDONO…

Los días avanzan tan rápido que te das cuenta de que abril ha hecho su aparición. Las ausencias de quienes te rodean te marcan y la tuya propia, te hace ver que la vida se mueve, que sigue caminando con un ritmo al que no siempre te acoplas, o no quieres acoplarte.

Esta últimas semanas han sido un baile de emociones, de tormentas y claros, como el mismo tiempo.  Sabiendo que tiene que ser así, aunque harta de que las complicaciones y los esfuerzos limiten la alegría. Menos mal que  sale el sol, que la gente aporta luz, que seguimos metidos en faena, que intentamos sacar el lado positivo…

Pues nada. Que intentaré volver a leeros como lo hacía antes, a comentar y a aprender de lo que escribís. Supuestamente, el abandono ha acabado.

IRRESPONSABILIDAD…

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Cuando alguien toma una decisión que te la esperas, la sorpresa no se produce. En su lugar aparecen otras emociones ambivalentes, sin saber qué esperar de la situación, pensando en daños colaterales y con grandes rasgos de seguridad y aplomo ante lo que se avecina.

No te queda  ninguna duda del apoyo que vas a recibir, tampoco de los malos momentos por la ausencia de diálogo con quien decidiste, en su momento, juntarte, y que ahora se escabulle en un mar de insensatez y poca cordura. La culpabilidad no es una palabra que aparezca en esta retahíla, pesa más la irresponsabilidad. Un término que puede englobar la no asimilación de nuevos estados, el no repartir el tiempo con más personas, la impulsividad a la hora de decidir o que, todo el mundo, pasó del yo a nosotros, menos el individuo, en cuestión.

Ya no importa el pasado, nisiquiera el futuro porque va a cambiar en función de lo que se haga hoy. Y hoy toca “coger al toro por los cuernos”, rodearse de gente que te quiere, que te va a apoyar y escuchar. Contigo van a lanzar la pelota de la irresponsabilidad, lo más lejos posible, porque estuvo en nuestros pies, más tiempo del que debiera.

TRAYECTO…

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Siempre se ha dicho que viajar es una de las mejores maneras de conocerse a uno mismo, a otras personas, culturas o paisajes. Cambiar de aires implica una especie de purificación y limpieza que con el agua de la ducha no se va. Además la duración del viaje, del trayecto no importa demasiado, porque pequeñas estancias han provocado un terremoto emocional y un par de semanas puede ser una rutina enfermiza.

Cada persona tiene un motivo para viajar. Puede ser ver ese monumento donde tantas veces te has imaginado hacerte una foto, o comer lo tradicional en países asiáticos que nada tienen que ver con los garbanzos de casa. Por supuesto para conocer y experimentar nuevas culturas, establecer contacto con sus gentes, marcar un “a partir de aquí” o porque me apetece y punto.

Hay desplazamientos de los que no se espera nada, salvo una rutina en un lugar distinto a casa. Es en ellos donde descubres que tu cabeza se ha redireccionado, no sabes muy bien la razón, ni quien puso las nuevas coordenadas en el gps. Lo cierto es que ese trayecto hace cambiar algo en la persona, incluso la salud se ve mejorada.

¿Será eso signo de que hay que moverse más para que el malestar no aparezca?, ¿significará que la hormiguita que llevamos dentro tiene que ser un poco más cigarra?, ¿qué hay que superar miedos?, ¿una evaluación de nuestra capacidad para ver, experimentar, aprender, etc.?

Unas cuantas preguntas para el trayecto de la vida; corto para quien vive mucho y largo para quien no hace nada.