Siempre hay cosas que se saben y cuando llegan es un gran golpe que te deja una cicatriz difícil de curar.Sabes de sobra que va a ocurrir pero el impacto que te produce es de tal magnitud que entras en estado de shock. Hoy toca.

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GARBANZO…

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Cuando nos levantamos de la cama y toca estar de bajón es preciso una inyección de frases motivadoras, positivas, algún dicho que nos haga ver con claridad lo que tenemos delante de nosotros y que haga que nuestra persona se sienta con fuerza y animosa.

Todo requiere su esfuerzo y el convertir lo negativo y desagradable en algo enriquecedor y positivo puede suponer trabajo, sobre todo en días donde flaquean las fuerzas para intentarlo. Es importante centrarnos en lo positivo y dejar de lado lo que pinta de color negro. Es necesario esforzarnos para mejorar, confiando en nuestras capacidades y poniendo límites a nuestras carencias para que no nos desborden.

Qué es eso de generalizar los errores y fallos como si fueran parte de  nuestra persona cuando sólo son hechos, situaciones que han salido mal, que nos ayudan a aprender y dan pistas sobre lo que no debemos hacer. Hay que quedarse con lo que nos provoca orgullo, con lo que conseguimos, sean pequeños o grandes retos.

Al fin y al cabo somos como somos, hacemos lo que podemos, queremos o nos dejan, siendo responsables de nuestras decisiones y actuaciones. Vamos a intentar que la equivocación y la duda no nos avasalle, que en su lugar se asiente la determinación, la constancia y el pasito a pasito.

Para querernos debemos aceptarnos como somos, reconocernos con nuestras limitaciones, debilidades y atendiendo esas necesidades que son nuestras y no tenemos porqué comparar con las de los demás. Tampoco vamos a criticar cómo actúan los demás porque tendrán sus razones y se comportarán de esa manera en base a su conocimiento del entorno.

Y sí, seremos malos en infinitas cosas y también, excepcionales y fantásticos en otras tantas. Éxitos y fracasos conforman nuestra vida, que debemos aceptar y superar. Somos personas que sentimos, pensamos, hacemos, y por ello todo es susceptible de cambio y/o mejora. “Por un garbanzo negro no se va a estropear el cocido.”

SOMBRA…

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Hay personas que están en la sombra, en una zona donde no se les ve demasiado. Sin embargo, su presencia es importante porque sin ellas, las actividades irían a otro ritmo, los hechos acontecerían de otra manera y las personas implicadas tendrían otros comportamientos. Otras personas quieren siempre protagonismo con títulos de participación y aportaciones, creyéndose merecedoras de un lugar en el podio de logros de los demás.

Actuar en la sombra no es fácil, requiere de pericia para no ser descubierto. Se necesitan ciertas artimañas para poner sobre la mesa las herramientas, que se utilicen, para solventar crisis. La discreción es vital, callar y sólo hablar lo justo, lo indispensable. No ponerse medallas por los éxitos conseguidos, que al final son victorias de los demás.

Puede suponer malestar por lo que se ve, por lo que se intuye que va a venir. Eso mismo ofrece perspectiva para poder prepararse y afrontar el futuro o lo que sea que se ponga delante de uno. Dependiendo de cómo sea la persona, el trabajo en la sombra es gratificante, supone esforzarse para llegar a la meta. Una meta que es observar lo conseguido, para bien o para mal.

Estar en la sombra significa estar ahí sin que nadie se de cuenta. Ir haciendo poco a poco, o no hacer, ante las peticiones claras o veladas de los que nos rodean. Actuando con ese permiso silencioso que nos dan, u otras veces, gritándolo a viva voz. Estar en la sombra es una manera de sentirse vivo, de relacionarse con el entorno, con las personas, a pesar de que gran parte de nuestra sociedad prefiera “el postureo, la pelea de gallos, el cultivo de egos o vender humo”.

AGUA…

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Por fin llueve. Llueve en la calle y llueve en los adentros de algunas personas. La lluvia limpia el ambiente, las lagrimas nos purgan de los malos pensamientos, de los estados desagradables, nos liberan, en cierto grado, del malestar físico o emocional.

Son días de lluvias, de lagrimas, que traerán jornadas más animosas y placenteras. En algunas personas las lagrimas no afloran, el malestar asoma en forma de dolores, de pensamientos incómodos, de opresión en el pecho. Afortunadamente esos momentos también pasan, significa que todo está más o menos bien, que ya se ha asimilado la situación, que estamos preparados para el siguiente envite.

No merece la pena preguntarse nada, de por qué ahora o cómo es posible. Simplemente sucede y ya está. No vale cambiar el pasado ni imaginar un futuro que, a partir de ahora, va a ser diferente. Que siga lloviendo fuera y dentro, aunque en ninguno de los dos casos, que haga que se inunde.

El agua es necesaria en nuestras vidas, para nuestro entorno y como elemento importantísimo que es, cuando se descontrola no hay quien la pare y provoca hecatombe y destrucción. Al igual que demasiadas lágrimas indican una situación excepcional, agradable o desagradable, que hay que confrontar porque cambian las circunstancias. No se puede vivir sin agua y tampoco sin lagrimas.

RACIONES…

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Hay días en los cuales somos un hervidero de estados anímicos, todos juntos, mezclados en la cazuela, sin saber cual va a ser el ingrediente principal. Hay algo de tristeza por los acontecimientos presentes y venideros. También aparece el cansancio por aquellas horas de trabajo, de poco sueño y más esfuerzo.

Un poco de felicidad al sentir que cuentan contigo, a la vez de cierta impotencia por no poder cambiar determinados sucesos. Aparece el miedo hacia lo que va a ocurrir, a la incertidumbre. Suben y bajan momentos de preocupación, por una parte normales, por la otra, totalmente inusuales.

Es algo natural que nuestros estados anímicos nos definan, que pasemos de unos a otros sin apenas darnos cuenta. Lo que sorprende es que se junte demasiada información y que toda ella produzca esas maneras de sentir, queriendo acaparar nuestra atención, sin dar abasto.

Estaría bien un poco de sosiego o poner la cazuela a fuego muy lento, mínimo, para poder digerir todo lo que se sirve en el plato. Un menú que no es extraño, forma parte de nuestra alimentación emocional, cada uno con sus propiedades y nutrientes. Sólo es necesario servirlo en pequeñas raciones.

AÑOS…

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Cuando se cumplen años se suele planear alguna actividad, hacer un resumen de cómo han ido las cosas, pensar a corto, medio o largo plazo en qué se puede mejorar, qué mantener y qué hacer desaparecer de nuestras vidas.

Hay personas que van cumpliendo años, pasan la barrera de los 50 y siguen haciendo lo mismo que cuando tenían veintitantos años. Acaso no quieren crecer, madurar, avanzar?. Temen que se les acabe la vida si tienen que adquirir responsabilidades?. Siguen escapando de los problemas, pensando que si no se enfrentan a ellos, desaparecerán?.

De acuerdo en que ser adulto puede sobrepasar a ciertas personas y sin embargo forma parte de nosotros. Se puede tropezar, caer, retroceder, lamentarnos de que en el pasado todo iba mejor, de que éramos más afortunados. Ahora toca seguir y perseguir otras metas, sin añoranzas, viviendo los momentos felices de hoy y buscando los de mañana. Considerar que las prioridades son otras, valorar a las personas que te están ahí sin pedir nada a cambio y desechar a las que juegan contigo sin que te des cuenta.

Lo de cumplir años puede ser un chute de energía para seguir viviendo en armonía y lo mejor posible. Aprovechemos el momento.

COMUNICACIÓN POSITIVA…

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Mucho se habla de comunicarnos positivamente y en montón de sitios nos dan pautas. Como me he propuesto ser más positiva en mis palabras os dejo unos puntos en los que estoy trabajando ahora.

El más complicado o más bien el que más esfuerzo cuesta es evitar el no, cambiar ese “no te pongas así, encorvado” por un “ponte derecho”. En muchísimas ocasiones empleamos el no. “No te levantes, no corras, no te sientes así”, cuando tendríamos que cambiar el discurso por: “quédate sentada, camina despacio o decirle la manera en la que se tiene que sentar”.

Y que me decís de todos esos “peros” que ponemos tras decir algo. Son muchas las veces que podríamos cambiarlo por un “y”. Es una manera de positivizar lo que estamos diciendo porque los “pero” limitan y negativizan el argumento. Si decimos: “tengo 100 euros pero no puedo comprar unos pantalones de marca”, podemos enfadarnos, y si decimos “tengo 100 euros y me voy a comprar unos pantalones que me quedarán de fábula”, podemos sentirnos genial.

Tampoco se quedan atrás esas creencias irracionales que aparecen con los deberías, que parecen obligaciones, tener que hacer algo porque sí, con lo bueno que sería querer hacer o poder, que nos llevan a ser proactivos, a cumplir deseos y expectativas. Cambia mucho oír: “deberías aprobar el examen a puedes aprobar el examen”. Quien escucha lo segundo, recibe un input de energía y ánimo.

En relación al trato que mantenemos con los demás podemos disminuir el uso de etiquetas, que limitan los comportamientos y es tan fácil como decir: “hoy has llegado tarde, en vez de eres un impuntual”. Aunque lo sea, está mejor dicho la segunda parte, jejeje. Además si quitamos los siempre, los nunca u otra vez…, mejorará nuestro diálogo e interacción con la persona. Decir: “siempre estás igual, nunca haces nada, pero otra vez….”, chirria en nuestros adentros y no ayuda nada a establecer una relación cordial ni una comunicación positiva.

BIEN…

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Bien, dicen las personas cuando la tormenta acecha en el horizonte. Bien, dicen cuando están mal, o bien cuando la rutina les absorbe de tal forma que no les deja escapar. Ese bien acompañado de una sonrisa forzada y de una mirada que contradice totalmente esa palabras, pero que muy pocos saben discriminar. Bien, estoy bien gracias y la familia también.

A nadie le importa nuestro estado anímico, físico, económico, etc. ya que si se ofrece ese tipo de información llega un momento que pareciera que los demás saben más de nuestras vidas que nosotros mismos. Menos mal que en nuestras casas se ofrecen unos mínimos de educación y no soltamos improperios tipo “a ti que te importa como esté. Si no te has preocupado por mí en meses, si no has preguntado si necesitaba algo o no. Qué leches te importa si estoy bien o mal”.

Y digo yo, con lo rico que es el vocabulario español. La próxima vez que pregunten si todo va bien, si estamos bien o similar, podemos contestar que estoy, me siento: Exultante, contenta, sorprendida, pletórica, satisfecha, agradecida, sonriente, encantada, alegre, activa, ilusionada, risueña, etc. o si estamos “bien” contestar: asqueada, triste, enfadada, cansada, decepcionada, abrumada, apática, mustia, lo que sea.

HORARIOS…

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El fin de semana pintaba ajetreado, con tareas domésticas pendientes pero aún así se prometía activo, yendo de arriba para abajo, colocando, limpiando. Con el transcurso del sábado tarde un mensaje de whatsapp hacía que se parara todo porque recibíamos visita. Qué bien, niñas por las casa y un bebé, que para un rato está muy bien.

Así que la tarde se volvió amena, relajada porque las menores de edad son niñas educadas, que no hacen nada fuera de lo normal. Se nota cuando los padres transmiten valores y firmeza sin ser autoritarios. Se nota que las normas, las rutinas y organización marcan su día a día porque sino estaría todo mucho más alborotado.

Con pocas horas de descanso y con cocinada para rellenar tuppers semanales, llegamos a la media mañana del domingo cuando una llamada paraliza la actividad de casa para dar lugar a un y venir de llamadas, viajes, búsquedas de personas y habitaciones para dormir. Esta vez un fallecimiento hace que todo de descoloque y haya que cuadrar horarios, personas y lugares.

Al final  te sientas en el ordenador y escribes como una forma de exteriorizar esas emociones contradictorias que se sienten, pensando en las llamadas que esa persona te hacía y que para el resto eran un secreto. Sintiendo rabia por sus actuaciones aun sabiendo de que pasta era y alguna de las razones de porqué se comportaba así. Sorprendiéndote de cómo un sexto sentido, la intuición o llámale “x” hace que otra persona hable de muertos y de hijos.

Ni que decir tiene que los próximos día serán caóticos a pesar de mi orden y horarios. Fuerza y ánimo para todo salga según lo previsto. Los horarios están muy bien, también para saltárselos en algún momento.

CUÍDATE…

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Cuídate, mira por ti, atiende a tu salud física y bienestar mental. Bonitas palabras, dichas muchas veces pero que se olvidan otras tantas.

Si te encuentras cansada, comes demasiado o muy poquito, el sueño o más bien la falta de él, domina tus noches. Tu humor es mal humor y sientes que la memoria te falla, sin duda tienes que cuidarte más o empezar a cuidarte porque la enfermedad va a encontrar la puerta abierta y va a entrar a tu casa.

Empieza por relajarte, buscando algo que te agrade, trabaja la paciencia, quiérete todos los días. Si algo te parece monótono, sé creativa, haz algo de manera impulsiva. Ponte a leer, a soñar despierta, aprovecha la tecnología o un café a media tarde para relacionarte.

Comienza por cambiar esos malos hábitos de comida, a descansar o dormir sin tener en cuenta el reloj, a organizarte según tu vida y prioridades no las de los demás. Ten en cuenta que si no recargamos la batería y sólo la gastamos va a llegar el momento que no haya reemplazo.

Cuídate, piensa en ti, observa las señales de tu cuerpo, indaga sobre los pensamientos, analiza el porqué de lo que sientes. Da respuesta a todo ello. Cuídate, porque si no lo haces, tendrán que cuidar otras personas de ti y es preferible cuidarse uno mismo, cuanto más tiempo mejor.