ABURRIMIENTO…

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¿Cómo es posible que las personas  se aburran?  Con la cantidad de cosas que se pueden hacer, y no hablo sólo de obligaciones como el ir a trabajar, que también puede aburrir, pero aburrirse porque no haya nada que hacer….

Te puedes levantar, asearte, desayunar, cuidarte un poquito, ponerte a limpiar, tomar un café mañanero, salir a la compra, ponerte a coser un bajo de pantalón, tumbarte en el sofá a descansar, sentarte delante del ordenador. También rellenar impresos que no hay quien los entienda, hacer una maleta, conversar con la vecina, preparar las clases, leer los blogs, poner una lavadora y tenderla.

Acordarte de que tienes que ir al taller para preguntar algo y vas caminando, encontrarte con Jaime, y echar una parrafada. Ducharte, calentar una sopita rica e irte a la cama a leer, a ver una serie, a comprobar tu agenda, o a colocar las perchas por colores. Al final apagas la luz y sientes que ha sido un día provechoso.

Es que siempre hay algo que hacer, en una casa siempre puedes buscar una ocupación, hasta estar ocioso puede ser una que viene muy bien cuando el cuerpo y la mente te lo pide. Y no se trata de realizar una competición por ver quien hace más cosas a lo largo del día, se trata de estar ocupados para sentirnos útiles, para dar un sentido a nuestra existencia.

Da igual que estés solo, que tengas que cuidar a una persona o mascota, hay que utilizar el tiempo de manera provechosa, sin que el aburrimiento llame al timbre. No hay que dejarlo pasar, ni que asome la nariz por la ventana.

Que el aburrimiento nos haga ser creativos, prácticos y nada facinerosos. Buena tarde.

 

 

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PRIMAS…

Hace días que no escribía y tampoco leía. Compartía mi tiempo con mis primas, unas mujeres totales, que han sabido crecer y madurar al compás de la música que sonaba. Tal vez hubieran deseado otro tipo de melodía, pero tocó, la que tocó y han sabido escucharla de la mejor manera posible. Siempre digo que son la caña, a pesar de inseguridades o fallos que no hacen más que definirlas mejor y hacerlas únicas.

No sé si son conscientes de que las quiero un montón, al igual que quería a su madre, y a la madre de su madre, (mi sentido de vida, estos últimos años). En fin, por hoy ya he acabado de escribir. El nudo en la garganta ha aparecido, mis ojos se están humedeciendo y mi cabeza deriva donde no debe.

Buen sábado.

TREN…

Viajar en tren me gusta.Suelo marearme,así que el tren me da opción a pasear,ir menos pendiente de mi malestar,echar alguna cabezada con espacio,sin molestar al de al lado o llegar a un estado de tranquilidad asombroso.

Si viajo en tren, observo el paisaje, imagino las razones por la cuáles pudieron construir pueblos en esos sitios,veo cómo la naturaleza emerge en los lugares deshabitados y oigo las pelis que ponen.Y digo oigo porque las escucho más que las veo.

Hay viajes que son largos y dan para mucho, también para pensar. A lo largo del trayecto,la climatología va cambiando,sol, niebla, lluvia,algo de nieve.Muy buena la nieve,si no tienes que salir de casa,jejeje.

Los viajes en tren pueden ser depurativos, para eliminar toxinas contraproducentes.Un viaje conciliador entre vidas o una línea de salida para no sé qué.

El tren propicia historias que escribir,sus habitantes son variopintos y pueden ser protagonistas de más de una, real o ficticia. Como me queda tiempo para finalizar mi viaje,voy a escribir una de mi compañera de al lado,jejeje.

Buen fin de semana.

ETAPAS…

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Pasamos por etapas en las que nos cuesta ver el lado bueno de las cosas, la cara positiva de algún acto o hecho. Pasamos por etapas en las que confundimos los sueños con la realidad porque parecen tan reales que asustan. En nuestras manos está que esas etapas sean más o menos cortas, con ganas e intención se puede pasar a otra más tranquila, apasionante y que nos motive. Otra cosa es que queramos avanzar a otro estadio, o pensemos que, por ahora, estamos “bien” aquí, aunque bien, bien, tampoco se está, es una imagen distorsionada.

Hablan de la zona de confort. Si fuera de confort, se estaría a gusto y si existen miedos, dudas, o aspiraciones a algo más, ya no es zona de bienestar. Será otra cosa, una especie de purgatorio, donde estamos hasta que decidamos qué hacer y a dónde ir. Al habernos acomodado, pareciera que hemos encontrado una buena postura y nos sentimos “confortables”.

Entre inapetencias, que no nos gusta donde estamos, la falta de energía o la mala leche nos topamos con etapas que persisten mes a mes, con cada rasgadura de hoja de calendario. Y sabiendo la persona, que ese no es su lugar. ¿Habrá algo en el supermercado, algún suplemento creado en laboratorio o extraído de la naturaleza, para cambiar esa perspectiva y modo de actuar?

ESPEJO…

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Hoy pienso en Águeda, en su terquedad, sobre todo cuando se trata de temas de corazón. Una luchadora incansable cuando recibe un no por respuesta, porque piensa que el amor hay que trabajarlo, que hay que hacer pequeñas cosas para demostrar que se está interesado en una persona. ¿Incluso cuando no hay reciprocidad?.

Ella recibe un no e insiste e insiste para que sea un sí, sobre todo si le gusta el chico en cuestión. Y claro, una cosa es la terquedad, que intente aferrarse a una idea que tiene en su cabeza y otra obsesionarse con el muchacho y hacer unas cosillas “raras” para verlo, coincidir o hacerle ver que es la mujer de su vida.

En esto del amor, como en el resto de ámbitos, dar consejos no sirve para nada. Cada persona percibe la situación a su manera, de vez en cuando, estaría bien que el señor realismo o la señora realidad apareciera de alguna forma.

En varias ocasiones, he oído que cuando alguien no mueve ficha es porque ya no quiere jugar más.  Pues Águeda no ha debido oírlo ni escucharlo, jejeje. Puede gustarnos más o menos que “nuestro amante”, hasta ese momento, actúe así, pero lo claro es que hay un distanciamiento que puede desembocar en ruptura. No hay más.

De nada sirve que pregunte: ¿y tú, qué harías?, ¿por qué lo hará él?, ¿qué es lo que estoy haciendo mal?”. Simplemente se acabó, no funciona y la otra parte ya ha dado su explicación. Ahora la toca ser consecuente y debe dejar alejarse a esa persona que ya no quiere estar a su lado. No vale ignorar las razones que la da, del porqué ya no quiere estar con ella. No vale hacerle preguntas de “por qué a mí”.

Al fin y al cabo, las personas toman sus decisiones y no debemos presionar para que sean siempre favorecedoras a nuestra persona. En este caso, Águeda nunca está conforme, siempre pone pegas y no entiende los finales amorosos, siempre busca otra oportunidad, una nueva partida.

Y no, no hay más. Es hora de aceptar que se acabó, vale ya de mentiras y autoengaños. Toca ser consciente de lo que ocurre y recuperarse. Esa recuperación que sea equilibrada, no caótica en cuanto “un clavo saca a otro clavo”, porque ya tiene experiencia de que eso no funciona y el daño gratuito está servido. Toca recuperarse y trabajar esa autoestima que no tiene que mermarse ante el final de una relación. Toca mirarse al espejo y ver a la mujer que es, cuánto vale, con o sin pareja.

Ese espejo va a hacer que lo que vea, sea lo más importante de su vida, y cuando alguien esté a su lado, también tendrá su reflejo en él. Sin embargo, aunque lo comparta, Águeda seguirá siendo lo más valioso. Mientras ese momento llega, todo para ella.

INVOLUCIÓN…

En la vida se evoluciona. Puedes volverte más tecnológica, más madura, te sientes mejor contigo misma, estás más receptiva y abierta con la gente que te rodea, sin miedos absurdos, etc. También se involuciona. Te das cuenta cuando todo lo conseguido queda aparcado o más bien estacionado y no va a ningún lado.

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De repente, reflexionas y descubres que esos grandes y pequeños pasos que habías dado, se han dado la vuelta, volviendo al punto de inicio, al antes de… Sorprendida, decides hacer algo, comenzar a moverte y tus pies dicen que no, que no quieren avanzar, que se quedan ahí por un tiempo. Así que, en un acto de valentía, atas una cuerda a algo o alguien que tire por tí, que te empuje, aunque te das cuenta que tampoco haces demasiado para activarte y la otra parte lleva toda la carga, tampoco es un buen plan.

Involucionar, después de haber alcanzado logros y de sentirse bien, no es algo agradable. Y no sólo se puede tener involuciones personales, mirando a mi alrededor veo una falta de respeto hacia las mujeres brutal, hacia las personas en general. Siento que el medio ambiente ya no interesa, que el materialismo se ha instaurado más que nunca, que el “no sé qué.0” gobierna nuestras vidas y que las vidas no valen nada. Vaya con la evolución humana, que vamos más para atrás que hacia adelante.

De momento que mi involución, revierta. Buen fin de semana.

EXCUSAS…

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¿Y ahora, qué? que será de Ana, ¿ qué es lo que va a hacer ahora con todo el tiempo del mundo? Ya no se la ocurre hacer nada más, después de pintar, tirar, ordenar, limpiar, de momento ya está todo hecho. Tiene que buscar una excusa para levantarse, para estar ocupada, para no pensar y dejar de sentirse un poco inútil, para encontrar una afición, para llenar el tiempo que antes se ocupaba con trabajo, amor y cuidado.

Buscar una excusa para la reconstrucción de su persona, de su vida, sin atisbos de culpa, ni miedo por caer enferma. Intentar cambiar los horarios, las tareas, ponerse a hacer lo que le gustaba, buscar objetivos y motivaciones.

La fuerza está ahí, de no haberla no hubiera podido con todo. La capacidad de resistencia que la ha hecho ser cómo es, incluida sus rarezas. La misma fuerza, resistencia o como los modernos llamarían resiliencia, que siempre hace que esté presente para los demás y ahora quiere que persista en ella.

Que encuentre excusas y pretextos para sentirse bien y a gusto. Todo mi ánimo para ella, hoy lo necesita. Yo la ayudaré a buscar esas excusas.

EVALUACIÓN…

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Muchas personas hablan de respeto y sueltan por esa boquita auténticas barbaridades, aludiendo a su certera razón, a su pensamiento apropiado, donde no cabe rebatir, porque él sólo sabe lo que es conveniente para la vida de los demás. Obviamente todo lo anterior es ironía, porque lo único real es que juzgan decisiones que toman otras personas, sin escuchar las necesidades que tienen.

Lo cierto es que critican las actuaciones de los otros porque consideran que afectan a su “buen vivir y acomodo”. Lo innegable es que se atreven a pronunciarse sin mirar cómo son sus vidas y que la felicidad depende de la persona y de lo que prefiera en ese momento vital en el que se encuentre. Se atreven a decir que la vida que lleva la persona no es vida, que no es feliz y que lo que necesita es estabilidad, y no boberías.

¿De verdad que cualquier decisión de una persona adulta, con su independencia económica, debe pasar por un cónclave familiar, donde uno de los miembros critique a otro porque no lleva el estilo de vida que a él le gustaría.?. ¿De verdad que el aparentar de los demás tiene que sobresalir sobre lo que esa persona quiere en este momento, lo que considera que le puede hacer feliz, incluso equivocándose de tomar la decisión?.

Sólo se me ocurre un par de palabras, egoísmo y vergüenza. Egoísmo porque no considera otras opciones de vida que no le satisfagan y queden bien en la “foto de vida” y vergüenza de la propia familia porque no vive ni aspira a “lo políticamente correcto, lo normal en esta sociedad”.

Menos mal que mi imperfecta familia, puede criticarme y al final aceptar mis acertadas o erróneas decisiones. Menos mal que hacemos fotos de vida que nos encantan aunque queden movidas, o que no nos gustan nada. O que no salen cómo nos gustarían o que quedan perfectas para nuestros ojos. Menos mal que somos algo normales y no normales siendo MI familia.

El resto que viva su vida, su adorada e incomparable vida, con sus poses, fotos y felicidad, pero sin atreverse a valorar y poner en una escala la de otras personas. Evaluando su idoneidad, la conveniencia de su modo de vivir, y menos cuando es alguien de su propia sangre.

FAROLILLO…

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Mañana es la noche de Reyes, un día de emociones desbordadas para unas cuantas personas, no demasiadas altas pero sí muy grandes en inocencia y con un montón de risas a su alrededor. Estos días de excesos, de dolores físicos y mentales se acercan a su fin. La rutina está ahí mismo. Toca noche del farolillo, cena de amigas, de conversaciones sobre cómo ha ido el año, la familia, las novedades buenas y menos favorables.

Noche para abrigarse porque siempre hace un frío de narices, otros años incluso nieva. Una noche de Reyes donde se pide salud y como no la traigan me enfadaré un montón.  Y eso que durante la cabalgata se evita que no nos abran la cabeza con un caramelo asesino, jajaja.

Por cierto, el baile del farolillo consiste en bailar por parejas, al ritmo de la música, sosteniendo una vela prendida (el famosos farolillo). Quien aguante más bailando sin que la vela se apague, es la pareja ganadora y se llevará un roscón de reyes, alguna botella, etc. Y no os creáis que hay mucho tramposo, jajaja, por eso quien gana comparte el premio sin problemas.

Que los reyes, reinas y demás personajes traigan a lo largo del año, algo de lo que pidamos. Cada uno que pida lo que crea más conveniente, sea palpable, de tipo materialista, algo que nos haga crecer o madurar, un elemento grande, pequeño, para compartir o guardarlo para uno solo, deseos, espinitas clavadas, etc.

Ahora a practicar para el baile del farolillo. Un abrazo…

 

 

 

 

 

FELIZ VIDA…

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Nunca me han gustado las navidades ni tanta bondad condensada en pocos días, ni la hipocresía unida al intercambio de virus no queridos por el aumento de besos de felicitación. Tampoco esa manía de hacer balance, cuando el año, para mí, comienza en septiembre. Ya de los regalos, ni hablo. Yo hago regalos pero siempre fuera de temporada, cuando no se lo esperan, me gusta más. Este año no voy a ser tan “Grinch” y voy a desear una feliz vida.

Una vida con abrazos de energía, sin olvidarnos de los mañaneros para empezar la jornada. Miles de sonrisas producidas por gente a la que quieres, a la que consideras amiga y en algunos casos familia.

Esa vida que consigue cosquillas en el estómago, luz en la mirada, fuerza y aplomo ante circunstancias no deseadas. Con un trabajo que te reconforta y donde la salud se queda en casa, no yéndose a ningún sitio.

Quiero desearte soledad acompañada, compañía querida y buena dosis de movimiento. Puede que tengamos que hacer un curso de valores, de ética y moral, apartando el llamado postureo. Vivir la vida real sin artilugios electrónicos, mirando directamente lo que nos rodea y a las personas, sin utilizar pantallas para plasmarlo en instantáneas.

Feliz vida. Feliz vida a pesar de los disgustos, las preocupaciones, de los enfados por nimiedades que parecieran montañas. Feliz vida porque es nuestra vida, ni mejor ni peor que ninguna, todo depende de las gafas con la que la mires.

Feliz vida y que estos días no se coja un empacho por los excesos ni gripe por las temperaturas gélidas ni se esté con demasiada mala leche o tristeza por personas y fechas. Feliz vida.