INTUICIONES…

Y comienza un nuevo día, con sol, lo que da cierta energía, tan necesaria en estos días. Otro día, donde la paciencia va a hacer su trabajo, enfrentándose a nervios en el estómago, a sobresaltos a lo largo de las horas, a la apatía por no querer hacer nada o a esa operación bikini, que esta vez, está resultando.

Cuando las intuiciones se convierten en realidad da un poco de vértigo. O más bien es que la subjetividad se hace objetiva y aparece porque tiene que ser así. Ahora la realidad es la que es, una noria, que sube y baja, una montaña rusa y un camino largo, que esperemos que avance.

NORMALIDAD…

Pues sí, la normalidad es quedarse en casa. Ahora menos que tenemos permiso para salir, a lo que sea, por el tiempo estipulado. La normalidad es aprovechar las tecnologías para la comunicación, y que el contacto cara a cara disminuya. La normalidad es utilizar dinero de plástico porque monedas y billetes no son recomendables. La normalidad es formarse o estudiar desde casa, en la mesa donde se celebraban las reuniones familiares. La normalidad…

pixabay.com

Esa normalidad que ha traído nuevos aires, situaciones que han hecho que algunas personas crezcan, no sólo de tamaño, que aprendan, que se enfaden, que aparezcan miedos y sobre todo se reafirmen en lo que han ganado, están ganando y ganarán en términos afectivos. También se confirman cómo son, cómo las ven, lo que tienen que mejorar, lo que dan y lo que las absorben las demás personas, el entorno. Una normalidad que no será una nueva, sino nuestra normalidad, nuestro día a día.

Esa normalidad que requiere tiempo de adaptación, de escuchar planes utópicos, con una limitación de hacer y no hacer, pero que implica realizar un trabajo personal para que el espíritu crítico, que no criticón, permanezca entre nosotros y así no dejarnos vencer por el miedo a ese virus, que le ponen un nombre y tiene distintas versiones. Una normalidad que quieren definirla con distanciamiento y que venía del hacinamiento. Gran camino que recorrer…

NECESIDADES…

pixabay.com

Se comenta que pronto, algunos menores van a poder salir a la calle, advertidos que el juego se aparta y la socialización, también. Saldrán a dar un pequeño paseo. Si a esos niños y niñas les acompaña una persona adulta, ya son un montón de personas las que van a estar en la calle durante un rato, para oxigenarse, para que les de el solecito. Además hay personas que salen a trabajar, y otras a pasear a las mascotas, más las que salimos a comprar. Total, que en una semana seremos millones las que andemos por la calle durante un rato. Seguramente con miedo en el cuerpo y también con felicidad por tener esa oportunidad.

Oportunidad para satisfacer una necesidad y no se nos olvide que necesidades tenemos todas las personas. Las que antes practicaban deporte, las que daban pequeños paseos o grandes por enfermedades de cualquier índole, por algún trastorno o porque sí. Las que tenían sus hormonas revolucionadas, o eran cuidadoras de otras o las que salían para poder comer y pagar facturas. Todas y cada una de ellas.

Seguimos teniendo esas necesidades, ahora, un poco atenuadas, para que la salud física no se escape o disminuya, pero con ganas de satisfacerlas para que nuestra salud mental no se deteriore y al final la SALUD prevalezca. Ya nos iremos acostumbrando a lo que venga, la capacidad de adaptación del ser humano es alucinante, majestuosa. Tanto la Historia como las biografías y anécdotas personales están ahí para demostrarlo.

ALFABETO EMOCIONAL…

pixabay.com

Hace un tiempo me topé con una cosa llamada alfabeto emocional, del doctor Juan Hitzig. Según él, nuestros pensamientos se transforman en emociones que van a hacer que nuestro organismo se comporte de una u otra manera, con conductas saludables u otras que provocan malestar.

Dice que ciertas conductas S como: Serenidad, Silencio, Sabiduría, Sonrisa, Sueño, Sociablidad, Seducción, Sexo… potencian la Serotonina, la hormona de la felicidad. La serotonina regula estados de ánimo, el sueño, el apetito, el deseo sexual, entre otras. Si como personas desarrollamos esas conductas S, nuestra calidad de vida mejorará, la enfermedad disminuirá y generaremos actitudes A como: Ánimo, Aprecio, Amor, Amistad, Acercamiento…

Algo de razón tiene porque en momentos serenos, de tranquilidad, de equilibrio, donde nos relacionamos con las personas, donde nos sentimos bien y a gusto con nuestra persona, hay un ambiente de aprecio, amor, acercamiento y de gran energía, positividad y buena autoestima.

Por otro lado, si tenemos conductas R como: Resentimiento, Rabia, Reproche, Rencor, Rechazo, Resistencia, Represión… propician una aumento del Cortisol, una hormona del estrés, que de estar presente mucho tiempo y en cantidades elevadas, va a hacer que enfermemos de veras. Puede que suframos insomnio, problemas en la piel, un sistema inmune debilitado, etc. Esas conductas R generan actitudes D como: Depresión, Desánimo, Desesperación, Desolación…

De nuevo se observa que si vivimos situaciones conflictivas, de resentimiento, de rechazo o enfados, vamos a tender al desánimo, a la negatividad, a una crítica destructiva, a que aparezca el dolor de forma recurrente o la tristeza y por qué no , a hacernos mala sangre.

Si nos hemos aprendido el abecedario, un pequeño esfuerzo tendremos que hacer para practicar éste, con menos letras y también una gran beneficio. Cualquier cosa para sentirnos bien, mejor, pero sin negar otros aspectos menos agradables.

PAUSA…

Da miedo pensar en el futuro, por eso hay que pensar en el presente, en lo que vamos a hacer quedándonos en casa. Cuando escuchamos la palabra aburrimiento y dicen que se ponen a leer, yo digo: “viva el aburrimiento”. Salgamos a la calle o no, podemos organizarnos y hacer muchas actividades, también podemos aburrirnos o más bien descansar. Estar haciendo tareas todo el tiempo tampoco es bueno, nuestro cuerpo y nuestra mente necesita una pausa.

pixabay.com

La actitud es lo principal y pienso que la gente lo está llevando bien, al menos a mi alrededor. Pueden tener algún bajón a lo largo del día, pero también tienen la fuerza y el convencimiento para subir el ánimo. Si lo ven mal que salgan a dar un grito a la ventana para desahogarse, que duerman un poco o que se pongan a hacer deberes con la chavalería para comprobar cuántas cosas se nos han olvidado o que preferiríamos trabajar a hacer una serie numérica de cuatro en cuatro.

Esta pausa cada persona la lleva como puede, tampoco tengo claro si el mundo cambiara, sus principios y valores, porque cuando haya desaparecido vendrán las viejas costumbres (va a ser terrible). Me gustaría que pusieran en valor ciertos sectores, (que viene el lobo, que viene el lobo….y ha venido) y ni que decir tiene que dentro de los que se nos viene a la cabeza también se encuentra la salud mental, la higiene psicológica (falta nos hará).

Esta pausa es un reinicio, un comenzar, un septiembre tras el verano o un año nuevo. Es un capítulo de nuestras vidas que iremos escribiendo según las necesidades y circunstancias personales. Una pausa que puede ser más o menos corta, donde la SALUD física y mental queda tocada por todo lo que nos rodea.

AMORÍOS…

pixabay.com

Todo comenzó en un bar, ni que decir que los bares es un lugar de lo más normal para esto de los amoríos, nada original. Que quede claro que ella no quería conocer a nadie, pero de repente el juego de miradas comenzaba, y tirada a tirada, sin darse cuenta la partida avanzaba, llegando a la casilla del final.

Pues nada, a jugar. Ahora en el tablero de la realidad, de la vida, del día a día. Que si un mensaje, que si un audio, que déjame la puerta abierta, que me da igual que nos vean. Y la cosa parecía que fluía, la ilusión se respiraba en el ambiente, nadie pensaba que aparecería un obstáculo complicado de esquivar.

El juego duró lo que tuvo que durar porque una cuarentena les separó. De nada servía la intención de quedar porque las excusas para no hacerlo eran de gran calado. Hoy no se puede quedar y mañana menos, la conexión me falla, así que…todo iba a ralentí. Pues va a ser verdad que esto de las relaciones es complicado, o no?

Besos y abrazos a las recién parejas, que están separadas físicamente. Al resto del mundo, también más abrazos y besos.

REGRESO…

Madre mía, más de tres meses o tal vez cuatro, sin aparecer por aquí y hoy que me he puesto a bailar en el pasillo como poseída, me acuerdo que tenía un blog. Acto seguido me pongo a leeros y a recordar lo que feliz que me hacía en su momento. De repente, una especie de hormigueo en mis dedos hace que empiece a tocar las teclas del ordenador, que inicie una especie de competición para ver qué ideas se asoman por mi cabeza.

pixabay.com

Dentro de mi horario, apuntaré el leeros y escribir para desahogar. En realidad, no tengo muy presente lo que he hecho para equilibrarme, si me dejé llevar, si trabajaba para no pensar o tal vez vivía las rutinas sin cuestionarlas demasiado. Lo que está claro es que algo haría, consciente o inconscient, que efectuaba la higiene mental.

Y poca cosa más, ahora tocaría pintar el pasillo (que seguro no lo haré), hacer la limpieza primaveral (que así se renueva el aire), estar pendiente de mi familia (que no tenga que salir de casa por ninguna causa que no sea la alimentación), realizar alguna que otra videollamada (en serio!!!!) y confiar en que esto pase pronto (el tiempo es muy subjetivo…)

A cuidarse!!!!!

¿CÓMO…?

Aparece la sorpresa al comprobar cómo las personas no escuchan y siguen inmersas en relaciones tóxicas por no estar solas. Esperando que la otra parte cambie, intentando que pase el tiempo para seguir dando oportunidades. Aún me quedo asombrada por la falta de amor propio, por ceder al qué dirán y las presiones sociales.

Me quedo perpleja cuando las personas no respetan ideas diferentes, pensamientos o formas de vida. Si esas personas son felices, viven sin molestar a nadie, ¿por qué se les incordia insistentemente para hacerles ver qué están equivocadas y deben cambiar?

gratisography.com

Me produce extrañeza el escuchar lo fuerte que es tal persona, cuando ella sabe que la tienda, donde compró la coraza, está a punto de cerrar y se encuentra en plena búsqueda de otro almacén, donde suministren coraje, templanza y sonrisa en la cara.

Y no, no estoy sorprendida cuando las rutinas permanecen, las enfermedades o los disgustos aparecen, o cuando se cuentan historias rocambolescas de otras personas, o vivencias alejadas de tu realidad. Incluso si se presentan individuos del pasado para pedir algo o una tenga que pasar por experiencias que de primeras, repelen.

Y cómo no, también se manifiesta la rabia cuando el respeto se repliega, se esconde y las personas sólo se ocupan de su placer, de su satisfacción, no poniendo sus sentidos a disposición de toda la estimulación que recibe y que comunica que pare ya, que deje de hacer lo que está haciendo, que no siga.

¿Cómo es posible ignorar toda esa carga de estímulos sonoros, visuales, táctiles y de todo tipo?, ¿cómo?.

MÁQUINA…

Y vuelta a empezar, los deja vú van y vienen, sin saber muy bien cuántas veces han ocurrido, también los sueños recurrentes, sin constatar si son realidad o ficción. La mente usa nuestro cuerpo a su antojo, utiliza nuestras sensaciones y emociones sin preguntar por qué o para qué.

pixabay.com

Nos olvidamos de la máquina más poderosa del mundo y como tal, hace de nosotras lo que quiere, por eso un poquito de disposición para controlarla no viene mal. De esa manera la comunicamos que estamos ahí, que estamos dispuestas a hacer frente a sus movimientos incómodos, que intentaremos dar respuestas adaptativas, quedarnos con lo bueno y maquillar lo no tan bueno, aprender de ello o cambiarlo..

La máquina más poderosa del mundo interpreta la realidad según lo que pensamos, a través de los mensajes que la envíamos o de esos “pálpitos” que nos dan. La máquina más poderosa del mundo nos hace ser lo que somos, con lo que sentimos, pensamos y hacemos. Sabiendo que todo ello se puede cambiar, bien por nosotras mismas, con esfuerzo o con ayuda de algo o alguien.

La máquina más poderosa del mundo nos juega malas pasadas, nos hace sentir malestar, estar tristes, con apatía, negativas, …, menos mal que esos estados parecen no gustarle demasiado y empieza a funcionar para restablecer niveles óptimos y adecuados a nuestra vida, a nuestras circunstancias, a mejorar nuestra percepción y valoración.

Su funcionamiento es fácil, sencillo, la puesta en marcha es lo más dificultoso. Por favor, un libro de instrucciones para que el cerebro y la mente funcionen en pro de la persona y su desarrollo.

MOTIVARSE…

deathstock.com

Dicen que la motivación puede ser de tipo material, social e intrínseca. La automotivación no necesita estímulos externos, se disfruta haciendo algo, porque nos gusta. Está claro que hacer las cosas sólo para recibir premios o recompensas se aleja de la madurez, de la autonomía o de forjarse una de las competencias de la inteligencia emocional, luego las decepciones o frustraciones serán mayores si éstas no aparecen.

Muchos autores han hablado de cómo conseguir o trabajar la motivación, de buscar actividades y temas interesantes para la persona y su desarrollo personal. Deberían estar relacionados con los deseos básicos del ser humano, enlazadas de alguna manera con alguna de las inteligencias múltiples descritas por Gardner y conseguir que se origine un flujo de actividad, un fin en si mismo, al margen de otros estímulos.

Esos deseos básicos tienen que ver con el deseo de bienestar personal, de estar a gusto con lo que hago, aminorando sensaciones de dolor o ansiedad. Tiene que ver con el deseo de relacionarnos, de formar parte de un grupo y ser aceptado. Y tiene que ver con el deseo de superarse, de iniciar un camino desde nuestro interior hasta alcanzar cotas buenas de autonomía, autoestima, etc….

La curiosidad, también es un motor importante para estar motivados. Sin curiosidad, aparece la apatía y el todo me da igual. Con curiosidad estamos en alerta, atentos a lo que nos rodea, a explorar y seguir aprendiendo y reeducándonos. La falta de ganas nos puede llevar a estados emocionales desagradables y de ahí la necesidad de buscar esas actividades placenteras vinculadas al desarrollo de alguna de las inteligencias, que satisfagan alguno de los deseos básicos y que eso haga que se inicie el viaje de la motivación.

Parece fácil, aunque en ocasiones, la negatividad, la impotencia, el no me da la gana, el aburrimiento, la recompensa material o la falta de metas nos hacen permanecer inmóviles, apáticos, dejándonos llevar hacia donde, en realidad, no queremos. Toca moverse, toca estar a gusto, sentirse parte de algo, independientemente del tamaño, y superarse, aunque sea por un milímetro de diferencia respecto a la medida anterior.