CONVIVENCIAS…

deathtostock.com

Hace un montón de tiempo que no me paso por  algunos lugares, que no coincido con determinadas personas. Siento una especie de síndrome de abstinencia, que intento disimular ocupando mi tiempo en otros quehaceres, pasando por otros sitios o llenando mi mente con pensamientos alternativos, sin pensar demasiado.

Cuando te acostumbras a una situación, a unas personas, el hecho de abandonarlas, cuesta trabajo. Se pretende acudir, responder, pero hay que elegir y establecer prioridades. Intentas buscar huecos, pero te das cuenta que los agujeros ya están ocupados. Así que toca esperar hasta que puedas volver a ese lugar, con esas personas y que puedas disfrutar de momentos agradables.

Es cierto que las nuevas compañías, los recientes lugares pueden asustar, sobrepasarnos, pero como te dan la bienvenida con los brazos abiertos, la adaptación es fantástica. Por eso recomiendas visitas recíprocas, para que celebren la vida, las oportunidades, el conocer gente estupenda, para dar las gracias por ese intercambio de experiencias y sintonización emocional.

Además esos puntos oscuros, esas debilidades personales, las han ido transformando, fueron poniéndolas luz para que se vieran más claras y fuertes. Es un gusto encontrarse con personas que tienen la fuerza de cambiar las cosas con su actitud y te inoculan el virus de la positividad, el buen rollo, el saberse querer.

Sin duda, acercarnos a esas personas y lugares, celebrar la convivencia, entre el pasado y el presente, para caminar hacia el futuro, es una de las mejores ideas para comenzar bien la semana. Anímense .

TELÉFONO…

phone-3594206__340

pixabay.com

Vaya, hoy hay avería y no funciona el teléfono, también se ha caído la red y no podemos comunicarnos a través de las redes sociales. Y ahora, ¿qué hacemos? Si yo sólo quería oír tu voz y charlar un poquito.

En ocasiones, sólo pedimos hacer una llamada, en otras, recibirla.  Si ha sucedido algo que nos afecta, que nos supone un altibajo de emociones, deseamos realizar una llamada, conectar con alguien a través de  la tecnología, o bien llamar al timbre. Sentimos la necesidad de contar lo bueno que nos ha pasado y lo malo que hemos padecido. Una llamada para hacernos conscientes de lo que sentimos, para reflexionar sobre lo ocurrido, para que la persona que nos escucha, nos confirme o niegue lo que pensamos.

Cuando buscamos que el teléfono suene y no ocurre, nos ponemos nerviosos, un poquito enfadados, o  tal vez, nos da igual porque sabemos que la persona tiene mala memoria o mala conciencia, vete tú a saber. En cualquier caso, lo único que nos queda claro es que no ha llamado.

También ocurre que las personas llaman demasiado, dos, tres veces al día, parece fiscalizador, pero la necesidad de apego de cada persona y su dependencia varía mucho de una familia a otra, de unos individuos a otros. Aunque no quiero escuchar que el resto son unos “descastados” porque entonces se sacan las uñas para demostrar que la presencia no se mide por el número de llamadas diarias.

No deberíamos depender tanto de las llamadas y por añadidura de los mensajes, emails, whatsapp o cualquier otro sistema de mensajería. Nadie pensaría que la comunicación acabaría siendo perjudicial, ya que la frustración aparece en las personas, al no contestar, en caso de no devolver la llamada y eso no puede ser. Debemos ser  realistas, ya que realizamos otras actividades que no requieren tener un móvil o similar entre las manos y puede que estemos con personas que, tampoco quieren que bajemos la cabeza y miremos la dichosa pantalla.

En aquellos casos donde deseamos oír la voz de alguien, pedir una explicación o simplemente charlar, seamos valientes y a la carga. Da igual que la forma de contestar no sea la esperada, tenemos que estar preparados para lo bueno y lo no tan bueno, luego ya veremos si volvemos a llamar,jajaja.

TERRAZAS…

patio-274157__340

pixabay.com

Hace frío y aún así, nos hemos sentado en una terraza, con el fin de aprovechar unas vistas privilegiadas. Es importante tener un lugar donde mirar, donde grabar imágenes en nuestra mente, que irán directas a nuestro corazón. En esa misma terraza, se recuperan recuerdos y flashes de vida.

La terraza elegida nos muestra la imagen reconfortante que necesitamos, la foto relajante, el instante preferido, que nos da calma y a la vez, energía. Cuando estamos en ese lugar, que nos aporta seguridad, rememoramos los buenos momentos, las personas con quiénes estábamos, lo que hacíamos. Disfrutamos de las vistas, con lo mejor que tenemos dentro.

Hay personas que se transportan a casa de los abuelos, allí pasaban el fin de semana, les encantaba ir a dormir, a comer lo que preparara la abuela, a dar besos al abuelo y todo aquello era una felicidad máxima. Otras personas, recuerdan un amor pasado, con una sonrisa en los labios, a pesar de no haber terminado bien. Se recuerdan los momentos vividos, las anécdotas que hicieron reír y a las personas significativas.

También esa terraza propicia el instante donde se piensa en las situaciones oscuras, dramáticas que forman parte de nosotros. Eso, también, les han convertido en las personas que son. Cierto que duele más, que nos hace entristecer, que nos bloquea por segundos, (pocos o millones). No todo tiene carácter positivo, aunque todo es aprendizaje y reconstrucción.

EQUIPO DE TRABAJO…

action-2277292__340

pixabay.com

Esta semana, toca trabajo en equipo, mucho más que la suma de individualidades.  Ante un evento próximo, me he puesto a echar una mano y entre todo el mundo, la idea inicial ha evolucionado y va a quedar algo  espectacular, genial y con mucho sentido.

Hablar de trabajo en equipo supone Complementarse, donde cada miembro ocupa una parcela y tiene una función, todas indispensables para el buen hacer. Las capacidades de cada persona propician que cada uno aporte lo mejor de si mismo. Es necesaria la Coordinación, para actuar de forma organizada y que las cosas salgan de la mejor manera posible, con la participación de todo el mundo para dirigirse al objetivo final, a la meta planteada.

Importantísima la Comunicación, el dialogar, el escuchar, el intercambiar información, el dar y recibir señales de que todo marcha bien o que se necesita reformular algún planteamiento, arreglar malentendidos. Todo desde el respeto y la consideración por los demás, también desde el derecho de manifestar nuestra opinión. Por supuesto hay que Confiar, los unos en los otros y los otros en los unos, se confía en las decisiones tomadas, en las actuaciones y se acepta y antepone el éxito del equipo al individual. El Compromiso da muestra de nuestra implicación, de llevar a cabo lo propuesto en mente, de ejecutar las ideas, de poner nuestro empeño en sacar el trabajo adelante.

Para el trabajo en equipo, es necesario que no exista temor al conflicto, éste es enriquecedor y el hecho de tomar decisiones y afrontar problemas nos hace crecer como personas.  Que no exista falta de compromiso ni de confianza porque sino el avance no se produce, la ambigüedad aparece y disminuye la claridad y el respaldo entre personas. Al trabajo en equipo le favorece que no evitemos las responsabilidades, que tengamos respeto y expectativas ajustadas.

Cierto que impera la competitividad individual y cierto, también, que quien trabaja en equipo y consigue los resultados, se ve fuertemente arropado, recompensando y feliz, al margen de egos.

GRACIASSSSSS…

pixabay.com

Dar las gracias ayuda a sentirnos mejor, reconocemos a otras personas lo que hacen y eso  les sirve para sentirse a gusto y bien. No todo el mundo da las gracias, algunas veces por vergüenza, otras porque no lo consideran, el egoísmo forma parte de ellas y piensan firmemente que se lo merecen. A mí, me toca dar las gracias a esas personas que han hecho que la rutina cambiase un poco.

Gracias por la compañía, la antigua, la nueva y esa gente extraña que aparece unos minutos en tu vida. Por los descubrimientos musicales, que luego harán aflorar los recuerdos, nos harán mover los pies y canturrear. Gracias por las risas y las angustias, que también forman parte de la vida, que hacen conectar y unir a las personas.  Por esas conversaciones variadas, unas de gran carga emocional, otras de besugos y las que no dicen palabras, las que más cuesta entender. Gracias por esas fotos a través del teléfono o las que se hicieron en la piel, algunas personas.

Gracias por el avance lento, algo que hay que mejorar, gracias por los mensajes, las contestaciones y las miradas. Por  los  desfases horarios, el mal descanso y alimentos de toda índole. Gracias a ellas y ellos, de allí, de aquí y otros lares. Continuamos…

SE BUSCA…

detective-1424831__340

pixabay.com

Se busca. Una persona que no se queje demasiado, ni discuta por tonterías. Con la que puedas mantener conversación sobre temas dispares, unas veces trascendentales, otras sobre asuntos banales. Una persona que sea imaginativa y creativa, por lo que la palabra aburrimiento está desechada de su vocabulario. Aquella que te contará mil historias, unas reales, otras ficticias, otras que te harán reír o llorar.

Una persona que ofrecerá su hombro cuando lo necesites, tendrá palabras adecuadas a tu estado de ánimo, con enorme generosidad y humildad. Con suficientes tablas para encarar dificultades, con dotes de comunicación, motivada e ilusionada.

Una persona, que pondrá los ojos como platos, cada vez que cuentes algo, descubra lo novedoso de su alrededor y que te sorprenderá con planes, actividades para pasar un buen rato, por muy rutinarias que sean.

Una persona que, con poco se apaña, que utiliza el dinero para su felicidad y la de los demás, que quiere estar contigo porque sí, porque quiere. Que no te juzga y te escucha, intentando conocerte más y mostrando cómo es su interior.

Una persona con la que compartir momentos excelentes, situaciones regulares y circunstancias menos buenas. Aquella que aparece en tu casa, diciendo “vamos”, te agarra de la mano y cierras la puerta porque piensas que es una buena idea.

Se busca…Personas interesadas enviar mensaje a túlosabes@modolocura.com

LÍMITES…

background-3332559__340

pixabay.com

Llega un momento en que te das cuenta que estás sobrepasada, que atiendes  los deseos y necesidades de los demás, y los tuyos los aparcas por considerar que, ahora, no es el momento de mirarlos de frente.

Ese momento es cuando hay que coger las riendas y dirigir tus esfuerzos a satisfacer tus necesidades. Es decir hasta aquí y decir no cuando no me apetece algo, o posponerlo para más tarde porque ahora toca lo mío. Ya no me dejo llevar por miedo a crear conflictos, ya que si aparecen, me pondré a solucionarlos.

Empiezo a poner límites cuando manifiesto lo que quiero hacer y lo que no, cuando no dejo que invadan mi intimidad sin darles permiso u opinen sobre mi vida personal. Si  los demás me hacen sugerencias, no termino haciéndolas porque sí, sino porque decido hacerlas o negarme a ellas. Además no consiento que me falten al respeto ni cedo ante chantajes emocionales por miedo a la crítica, a que nos tilden de egoístas o nos pongan una etiqueta de carácter negativo.

Poner límites es fácil cuando las personas no nos importan demasiado, hacerlo con personas que apreciamos y queremos cuesta más. Decirlas no,  provoca culpabilidad, preocupaciones, etc, nada que no se pueda arreglar con la manifestación de lo que siento y que me respeten por ello.

Si pongo límites, tengo mi espacio para hacer lo que quiera, lo que pueda, lo que considere oportuno. Para no sentirme desgastada y sin energía. Una energía que ha ido mermando por no acotar mi disponibilidad.

DECEPCIÓN…

google.com

La decepción aparece cuando tus expectativas no se cumplen. No quiere decir que hubieran sido altas, sino que la contrariedad apareció y no dejó que los pasos alcanzaran la meta deseada. La decepción aparece cuando personas que aprecias no escuchan y prefieren vivir bajo errores permanentes y sufrimiento, antes que salir de esa espiral tóxica.

La decepción aparece cuando te encaprichas de la persona equivocada y vais por distintos caminos, tenéis diferentes intereses y sólo te vincula a ella una errónea percepción de la realidad. También puede venir la decepción si se recibe un no, que no queremos oír. Pudiera ser que, ese no, es lo que nos va a hacer crecer, a solucionar otros problemas, a aprender una lección, quien sabe…

Estar decepcionada también sirve para espabilar y no darlo todo hasta quedarte sin energía, para poner límites o para trazar un plan de buena forma, física y mental. Mejor callar, no dar importancia a lo sucedido para que la cabeza se olvide cuanto antes del chasco, dar un barrido emocional a la persona, o mejor dicho a la situación generada por esa persona. Si ponemos ganas, seguro que la decepción merma hasta desaparecer, hasta olvidarse y el olvido trabaja muy bien porque no te acuerdas de nada, de ahí la fortaleza personal.

Como alguien dijo: “No esperes nada de nadie. Es mejor estar sorprendido que decepcionado.”

ELLA…

girl-1990347__340

pixabay.com

 

Tras muchos meses ha vuelto a sonar la música en su casa, demasiado tiempo. Sentía tal tristeza y melancolía cuando lo intentaba, que sus ojos se llenaban de lágrimas y tenía que cortar cualquier intento de melodía. Ahora ya regresa la sonoridad a la casa, con algún atisbo de pena, pero ya apareció para quedarse. Ya está, para hacer compañía a quien la visite.

También ha vuelto el movimiento a sus pies, acompañado de giros, de brazos arriba y abajo o donde toque. Todo al ritmo de la música, una música que tantas veces la acompañó, con la alegría que la daba y al final la sumió en un estado de amargura. Ya está escuchando nuevos grupos y músicas diferentes, recordando otros tantos, tarareando o inventándose las letras. Ha vuelto la emoción con cada canción de la “playlist”.

“Sin música, la vida sería un error”. Nietzsche. Ahora toca enmendarse y que no vuelva a cometerse.

MARIPOSAS…

heart-635293__340

pixabay.com

Y de repente, vuelven las mariposas a la vida de Conchi. Nisiquiera sabía que las tuviera, o que hubiera ido al mercado a comprar algunas, o que en un paseo se las encontrara revoloteando a su lado. Ahí están y no sabe qué hacer con ellas. Tal vez sea una percepción errónea, o una coincidencia en el tiempo o que ha comido algo en mal estado.

Pues va a ser qué nada de eso. Va a ser que se ha encontrado con una persona que le hace tilín, que la provoca una sonrisa. Ella no es muy dada a magnificar, pero se da cuenta de pequeños detalles de gran significancia, preguntándose, ¿para mí, por mí?.  A pesar de ello sigue desconfiando hasta que constata que sí, que es por ella.

Y decide dejarse llevar, haciendo caso a lo que siente y no a lo que piensa. Buenamente, la azuzan para que siga por ese camino, aunque sabiendo que es de corto recorrido. Buenos momentos, risas, canciones para recordar, días y noches de conexión.

Así hasta que llega el último día, preparándose para volver a su vida, acompañada de tristeza, cierta rabia y ganas de alargar lo que tiene un final. Imaginando lo que pudo ser y ya no será. La realidad es que debe empezar a funcionar, superar la morriña  y guardarlo en el cajón de buenos recuerdos (cajón de Gustavo).