DECEPCIÓN…

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La decepción aparece cuando tus expectativas no se cumplen. No quiere decir que hubieran sido altas, sino que la contrariedad apareció y no dejó que los pasos alcanzaran la meta deseada. La decepción aparece cuando personas que aprecias no escuchan y prefieren vivir bajo errores permanentes y sufrimiento, antes que salir de esa espiral tóxica.

La decepción aparece cuando te encaprichas de la persona equivocada y vais por distintos caminos, tenéis diferentes intereses y sólo te vincula a ella una errónea percepción de la realidad. También puede venir la decepción si se recibe un no, que no queremos oír. Pudiera ser que, ese no, es lo que nos va a hacer crecer, a solucionar otros problemas, a aprender una lección, quien sabe…

Estar decepcionada también sirve para espabilar y no darlo todo hasta quedarte sin energía, para poner límites o para trazar un plan de buena forma, física y mental. Mejor callar, no dar importancia a lo sucedido para que la cabeza se olvide cuanto antes del chasco, dar un barrido emocional a la persona, o mejor dicho a la situación generada por esa persona. Si ponemos ganas, seguro que la decepción merma hasta desaparecer, hasta olvidarse y el olvido trabaja muy bien porque no te acuerdas de nada, de ahí la fortaleza personal.

Como alguien dijo: “No esperes nada de nadie. Es mejor estar sorprendido que decepcionado.”

ELLA…

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Tras muchos meses ha vuelto a sonar la música en su casa, demasiado tiempo. Sentía tal tristeza y melancolía cuando lo intentaba, que sus ojos se llenaban de lágrimas y tenía que cortar cualquier intento de melodía. Ahora ya regresa la sonoridad a la casa, con algún atisbo de pena, pero ya apareció para quedarse. Ya está, para hacer compañía a quien la visite.

También ha vuelto el movimiento a sus pies, acompañado de giros, de brazos arriba y abajo o donde toque. Todo al ritmo de la música, una música que tantas veces la acompañó, con la alegría que la daba y al final la sumió en un estado de amargura. Ya está escuchando nuevos grupos y músicas diferentes, recordando otros tantos, tarareando o inventándose las letras. Ha vuelto la emoción con cada canción de la “playlist”.

“Sin música, la vida sería un error”. Nietzsche. Ahora toca enmendarse y que no vuelva a cometerse.

MARIPOSAS…

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Y de repente, vuelven las mariposas a la vida de Conchi. Nisiquiera sabía que las tuviera, o que hubiera ido al mercado a comprar algunas, o que en un paseo se las encontrara revoloteando a su lado. Ahí están y no sabe qué hacer con ellas. Tal vez sea una percepción errónea, o una coincidencia en el tiempo o que ha comido algo en mal estado.

Pues va a ser qué nada de eso. Va a ser que se ha encontrado con una persona que le hace tilín, que la provoca una sonrisa. Ella no es muy dada a magnificar, pero se da cuenta de pequeños detalles de gran significancia, preguntándose, ¿para mí, por mí?.  A pesar de ello sigue desconfiando hasta que constata que sí, que es por ella.

Y decide dejarse llevar, haciendo caso a lo que siente y no a lo que piensa. Buenamente, la azuzan para que siga por ese camino, aunque sabiendo que es de corto recorrido. Buenos momentos, risas, canciones para recordar, días y noches de conexión.

Así hasta que llega el último día, preparándose para volver a su vida, acompañada de tristeza, cierta rabia y ganas de alargar lo que tiene un final. Imaginando lo que pudo ser y ya no será. La realidad es que debe empezar a funcionar, superar la morriña  y guardarlo en el cajón de buenos recuerdos (cajón de Gustavo).

 

ÉL…

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Y él no escuchaba música porque no estaba preparado, tampoco veía series, ni acudía al cine, nisiquiera aguantaba una película entera. Si le preguntaban qué aficiones tenía, contestaba que ninguna en especial. Apenas caminaba, ni practicaba ningún deporte, no leía y sus amistades se quejaban de lo poco que lo veían. Si en alguna ocasión viajaba, sentía que el turismo no estaba hecho para él, pareciendo que en vez de enriquecer el alma, se inundaba de un sentimiento de melancolía.

Esa era su vida, poco o nada de todo. Una vida aburrida, sin motivación alguna, con pocas ganas, en proceso de deconstrucción, hasta un punto, pensaba él, que volvería a emerger. Entonces empezaría a disfrutar, a salir con amigos, a interesarse por alguna persona en especial, a realizar actividades placenteras.  Soñaba en que llegaría ese momento, aunque se engañaba por ello porque, si no ponía de su parte, a ningún lugar iba a llegar.

Un día, paseando, absorto en sus pensamientos y mundo interior,  le vino la idea de empezar a vivir como hacían los demás, una especie de juego de imitación, donde saldría, comenzaría a buscarse una afición, empezaría a llamar por teléfono a los amigos, incluso vería a las chicas de otra manera.

No fue nada fácil, un paso para adelante y dos para atrás, hasta que se dió cuenta que había aprendido un hábito nuevo, el de sentirse a gusto, el de ser feliz con pequeñas acciones, intentando aprovechar todo su potencial como persona.

Para ÉL, que con un poco de intención y observando, descubrirá que, según da la vuelta a la esquina, ahí está lo que necesita.

SIN PALABRAS…

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Hace tiempo que busca una respuesta y lo único que obtiene es silencio. Ni un monosílabo, ni un emoticono, sólo silencio. Las casualidades han hecho posible un encontronazo dominado por una incomodidad, donde el sí explícito no ha aparecido, ni el goteo de palabras. Se deseaba abandonar la escena, salir por patas, porque tampoco había fuerzas para afrontar esa conversación pendiente.

Una cara iluminada, la otra apagada por el cansancio, por la incertidumbre y los espectadores esperando un movimiento para que todo fluyera hacia un momento mejor, hacia la meta esperada. Una parte deseosa de que todo vuelva a la normalidad, a ser la pareja risueña, feliz y llena de planes. La otra buscando un motivo para olvidar, aunque sin ganas de encontrarlo porque lo que pretende es regresar a lo mismo, a estar con ella.

El calendario dará la respuesta, pondrá la fecha, acordada por las partes o dada por el devenir de los días. Viendo si las rutinas, que reinstala septiembre, serán solas o acompañadas. Cuando las expectativas de unos y de otros van por caminos diferentes, resulta enrevesado buscar el cruce que los una, se hace duro, puede que llegue o que al final se separen para siempre. De nuevo el calendario lo dirá.

AHORA…

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Era un día cualquiera, tres amigos y un coche, unos kilómetros por realizar y unas cuantas conversaciones para arreglar el mundo, la vida de los demás y la nuestra propia. Esos viajes curan heridas, es una especie de desinfectante, donde las risas están aseguradas, alguna que otra foto y la reflexión que nos ayuda a seguir.

Puede sonar triste pero no ha sido así. Ha resultado ser una jornada de experiencias, de elecciones acertadas, de sorpresas agradables y de cuestionarnos el porqué de nuestros aprendizajes, que en ocasiones, no desaprendemos, ni tampoco nos reeducamos en otra alternativa más positiva.

Ahora queda la sensación de bienestar, de haber aprovechado el momento. Ahora toca seguir ahí, haciendo cosas, deshaciendo entuertos, viviendo la rutina, buscando oportunidades o esperar a lo que sea. Esas pequeñas salidas dan a la persona seguridad, situarse en un plano, para saber dónde se ubica y la distancia que queda para alcanzar la meta.

Ahora corresponde dar las gracias por el día tan bueno que pasamos y pedir que se repita, jajaja.

PUBLICIDAD…

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No soporto tanta publicidad de uno mismo. De lo que sienten, de lo que hacen, de lo que les gustaría hacer. Luego son incapaces de hablar cara a cara y decir un par de palabras. Tal vez por cobardía, falta de autoestima o por miedo de escuchar una crítica. Otras veces se creen las mejores personas, muestran su toma de “decisiones libres” o enseñan esas frases que, supuestamente, reflejan lo que experimenta su mente, y que, rara vez, se materializa.

No aguanto esa publicidad engañosa sobre sus hazañas. En algunos casos, menospreciando a quienes tienen al lado, haciéndoles de menos por creer que unas vidas son mejores que otras. Olvidándose de que cada persona tiene un sentido de vida y aún hay personas que lo buscan.

No me gusta esa publicidad gratuita, de carácter personal, que no aporta nada al que tiene enfrente y sólo se preocupa de venderse. Que pretende mostrar estados alterados, desfigurados, que nada tienen que ver con la realidad.

Tal vez la publicidad real no exista, ni lo auténtico y lo que necesite es montar mi propio anuncio.

ESPERAR…

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Saber esperar,  una habilidad que necesitamos aprender, un tiempo que debe formar parte de nuestra vida.  Un tiempo de espera cuando no nos cogen el teléfono,  cuando también esperamos que nos llamen,  para encuentros deseados, para situaciones que nos dan felicidad y respuesta para alguna que otra pregunta.

Saber esperar implica tiempo, poco o mucho, para que las cosas cambien, sentir que debieran ser de una manera determinada, aunque las circunstancias no dan esa opción. Por nuestros hábitos y rutinas se hace indispensable esperar, aunque haya veces que nos pongamos de los nervios, a punto de caer en un estado de alteración.

Es curioso ver cómo los más pequeños aguardan la cola de una atracción de feria, sin rechistar, y ver cómo demandan la atención e su mami y papi, llamándoles constantemente porque no les dan respuesta. Saber esperar ofrece madurez, autonomía para actuar, priorizando lo que es importante en ese momento concreto.

Saber esperar, al final hace que el tiempo asiente. Preguntas, respondes, orientas, ríes y lloras, aciertas y te equivocas. Y sí, es cierto que el que espera, desespera, pero si tenemos imaginación y creatividad, seguro que ese tiempo se nos hace más llevadero.

Además si sabemos esperar, el fantasma de la frustración no aparecerá de forma recurrente, esa imposibilidad de satisfacer un deseo o necesidad no nos hará volvernos gruñones, tener una ira desmesurada u obcecarnos en algo concreto. Las cosas pueden llegar despacio, tardar en llegar porque el combustible que lleva el vehículo puede no ser el adecuado. No poder hacer aquello que queremos o deseamos, no es malo. Es preciso que comprendamos la balanza entre derechos y obligaciones, entre deberes y responsabilidades y los deseos y satisfacciones.

INDIFERENCIA

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Hay personas que han decidido ponerse a jugar para ganar, sin pensar en que la otra parte no quiere jugar y por tanto, no va a ganar ni perder. Hay personas que deciden tomar partido, sin darse cuenta de los apoyos pasados, intentando hacer daño. Así consiguen demostrar su egoísmo, las ganas de exhibir su maravillosa vida, ocultando las ruinas de la misma.

Con todo ello, aparecen numerosos sentimientos, entre ellos, cierta rabia por la sensación de sentirse utilizada y con creces se manifiesta una actitud de indiferencia. Viva la indiferencia junto con esa gran capacidad que tienen algunas personas de poner cara de póker, que descoloca a quien tiene enfrente. Que no se inmuta con nada de lo que cuente, ni para bien ni para mal. Que cualquier argumento, anécdota o vivencia que pronuncia va en el camino de no aprecio, porque no importa.

La indiferencia puede ser la peor actitud del mundo, pero hay personas que la reciben por su historial de acciones hacia una persona. Al final se decide que la indiferencia es lo mejor para definir esa relación y por lo tanto, lo adecuado para marcar distancias o alejar vidas. En cualquier esquina, comienza otra.

DIRECTORXS…

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Tras tres meses de teoría comienzan las prácticas. Todo el mundo está ilusionado, también algo nervioso y con muchas ganas de aplicar lo aprendido. A lo largo del curso no sólo se han aprendido conocimientos teóricos, se ha alimentado el alma, se han hecho reflexiones acerca de uno mismo y los demás, se han establecido unos vínculos entre personas que venían de sitios diferentes, con formas de pensar distintas y vivencias particulares. Al final, todo ello, ha resultado ser una oportunidad única de crecimiento personal y a medio y largo plazo, también profesional.

Gracias a todo el mundo, nos hemos reeducado, hemos conocido experiencias de vida, hemos compartido momentos íntimos. La consecuencia de todo ello es que somos más sabios que, en el mes de marzo, cuando empezamos. Un grupo muy variopinto, que ha sabido cohesionarse y convertirse en un gran equipo, fuerte, aunque con debilidades y amenazas, que supieron resolver. Un grupo genial, que son personas excelentes, a pesar de que algunas no son conscientes de ello porque la vergüenza aflora en su ser. Mujeres y hombre profesionales y motivados.

Sinceramente, les deseo lo mejor, que les vaya bien, que sean felices y que la realización de las prácticas les sirva para seguir aprendiendo. Yo he estado muy a gusto.