ALEA JACTA EST…

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Cada día que pasa encuentro la escucha más importante para el entendimiento de las personas. Cada situación vivida hace que tenga más fuerza el escuchar todos los puntos de vista entorno al hecho. Cada vez que te cuentan algo insistes en prestar atención a los mensajes de todas las personas implicadas directas e indirectamente.

En estos días de idas y venidas, de conversaciones profundas, otras sin fundamento alguno, acabas comprobando que tu intuición no iba descaminada. Pensando, tal vez, que la rareza se instalaba en tus pensamientos, y ahora el tiempo demuestra que esos razonamientos estaban en lo correcto. Que intentamos engañar, distraer, perder el pensamiento primero y al final te das cuenta que es el que vale, el correcto y no merece la pena marear la perdiz, siendo y haciendo lo que los demás, porque son la mayoría. Ni se necesita, ni es conveniente porque luego resulta que te equivocas y al final cada uno es como es y si alguien piensa diferente, no ve normales cosas que hacen la mayoría o piensa que hay algo que no cuadra, es lo que hay, no debe seguir la norma porque sea multitud y debe afirmarse en lo que piensa, siente y quiere hacer.

Da un poco de rabia ver que has acertado en tus “premoniciones”, también satisfacción de ver que no te has equivocado y el tiempo te ha dado la razón. El tiempo ayuda en nuestras vidas más de lo que creemos, mirándolo de forma positiva, claro. Así que toca escuchar a las personas y tras escuchar a todo el mundo y también lo que dice mi cabeza, es tiempo de tomar decisiones.  Alea jacta est.

MANIQUÍ…

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La gente tiene unas ocurrencias nada realistas, donde sólo piensan en si mismos y no se preocupan por las necesidades de los demás. Se puede entender que él mismo tenga unos intereses, una imagen que proyectar y eso nada tiene que ver con la objetividad del momento y del resto de personas implicadas.

Hace planes pensando en la foto final, en los comentarios que se generen a raíz de ella, en lo bien que queda, sin entender que lo importante es otro factor, otro elemento que está por encima de todo lo mencionado y se trata de que otra persona que no es él, esté a gusto, feliz y sin sobresaltos.

Toca respirar hondo, escribir una entrada y decir no. Que lo entienda es un asunto que deberá resolver con su capacidad de lógica y razonamiento, apartando el escaparate y quedándose con el maniquí, con la persona y sus necesidades.

EMBUSTE…

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Hace más de un año me preguntaba el porqué de las mentiras, por qué miente la gente, por qué se inventan las cosas, dicen medias verdades, hacen partícipes a los demás de esa invención, mentira o embuste. Pasado un año, la misma persona sigue con sus mentiras, las viejas y otras nuevas. Sigue con querer vivir una vida que no tiene, con aparentar lo que no es y encima criticando la vida de los demás, juzgando  a los que no siguen la línea de la mayoría, dando lecciones de moralidad.

Sigo diciendo que lo hace para satisfacer a ciertas personas, en cierto entorno, dando muestras de comportamientos éticos y responsables. Lástima que se olvide de la honestidad y de la congruencia con uno mismo.

Mientras haya mentiras, seguirán las presiones, las críticas por cualquier cosa hecha o dicha, las pocas ganas de dialogar, etc. Aparte de que será difícil entablar conversaciones sobre la vida porque cualquier tema u opinión que manifiesta no sabremos si será verdad o mentira.

Y como “San Google” dice:

  • Una conversación más contigo y termino de escribir mi libro “mil manera de mentir”.
  • Ellos prefieren la falsa tranquilidad de la mentira a la verdad que duele durante un tiempo.
  • Sólo los cobardes necesitan de la mentira para eludir la verdad.
  • Exagerar y mentir, por el mismo camino suelen ir.
  • Con las mentiras se puede llegar muy lejos, lo que no se puede hacer es volver.

DESORDEN…

Sólo cinco minutos han sido necesarios para poner todo patas arriba. Habrá personas que son ordenadas, unas más que otras, pero ver ropa interior en el mueble del pasillo, bolsos y libros encima de la mesa de la cocina, medicinas en varios puntos de la casa y toallas mojadas colgadas en el baño no son señales de desequilibrio a la rutina establecida. Así que, poco a poco, se han ido colocando los enseres donde se supone que pueden ir sin hacer demasiado daño a la estructura ambiental, jejeje.

No pasa nada, serán unos días y me convertiré en detective para ir descubriendo los posibles desbarajustes, con sutiles cambios de lugar, alguna que otra apreciación y paciencia, mucha paciencia. Al fin y al cabo vienen a visitarnos…

“MI AMIGA”…

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Puede suceder que tengamos amigos y amigas de toda la vida, pero también que vayan cambiando, igual que cambia nuestra vida. Aparecen y desaparecen personas a las que podemos situar en la categoría amistad. Se establece una confianza, un vínculo que da pie a situaciones compartidas, a intercambio de opiniones, con planes por hacer y realizados, expresión de sentimientos, etc.

Podemos ver que ciertas amistades han desaparecido, pero no es ninguna desgracia, el tiempo y las circunstancias alejan o acercan a las personas y no debemos culparnos por ello. Además siempre podemos descolgar el teléfono, dejar un mensaje en alguna red social o preguntar a la familia para saber de ella.

También podemos encontrarnos con falsa amistades, aquellas que descubrimos que nos utilizaban y ninguneaban a su antojo. Ahora desde la distancia no damos cuenta. En aquellos momentos, tal vez por inseguridades personales o inmadurez, no lo teníamos en cuenta.

Ese tipo de personas quedaban con nosotras, para desquedar en el último momento. Cuando las contabas algo, enseguida contaban ellas una historia parecida o algo que no tenía nada que ver. Constantemente te mostraba lo buena que era, lo guapa o guapo, a la vez que criticaba tu forma de vestir, actuar o cualquier decisión que habías tomado. Podía fijarse en los chicos, chicas en los que te fijabas tú o no soportaba tu éxito en los estudios o que te saliera algo bien y por ello estuvieras la mar de contenta.

De nada servía que otras personas de tu alrededor te dijeran que no era buena influencia porque tenía tal poder sobre ti que no veías nada malo en lo que hacía. Menos mal que las personas crecen, maduran, conocen a otras personas que las tratan de diferente manera, que las respetan y escuchan.

En ese preciso momento es cuando se decide abandonar esa “amistad”, que sólo hacía sentirte mal. No sin antes tener una discusión con ella, donde ella o él te acusa de egoísta, pero ya sabiendo que es lo mejor que has podido hacer.

MÉRITOS…

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Que dada es la gente a ponerse medallitas, da igual que esté en un momento complicado o no, el caso es que empieza a sacar pecho para que el resto de los mortales o ella misma se coloque galardones por lo que ha hecho. Sé que muchas personas necesitan de los demás para sentirse bien, para demostrar lo que valen, porque si no dicen en alto lo que hacen, si no hacen escuchar sus hazañas, no se sienten bien. Una especie de juego donde tienen que demostrar al resto, todo lo que han hecho, el costoso esfuerzo realizado, lo importante que han sido a lo largo de un proceso, etc. Eso sin contar que luego tienen una historia para todo, porque la coyuntura les ha dado muchas vivencias.

Luego están las personas que hacen lo mismo que éstas primeras, que pueden que están saturadas a ratos, pero ven todo como una normalidad de la situación. Que tienen épocas donde duermen menos, días de risas continuadas, momentos de pena, cansancio, pero que intentan superarlos, sin alardear demasiado.  Que no hacen más porque no pueden. No sacan pecho porque saben que es lo que tienen que hacer, escuchan lo que les dice la gente pero como quien pide la vez para comprar pan.  Y de repente, una nueva ocasión propicia que el resto emprenda una nueva carrera de méritos, con discursos de valía porque el resto no puede, que menos mal que están presentes, que saben de todo y demás sandeces.

Hay personas que viven para los demás, exponiendo sus logros como si fueran únicos, ofreciendo su ayuda porque es la que saca de atolladeros, etc, A pesar de que piensa más que hace, así alarga “su lista de méritos”. A veces es mejor permanecer en la sombra, en silencio, actuando sigilosamente, escuchando, pero sin responder, sabiendo que tus méritos son tuyos, al igual que tus fracasos o momentos de flacidez. Pasar desapercibido es lo mejor.

CORRECCIÓN…

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Cuando te encuentras con una persona, con la cual has tenido un intercambio de pareceres sin llegar a mucho acuerdo es muy importante la corrección, la educación, el no sacar los trapos sucios del pasado y hablar sobre lo que sucede ahora, en el mes de junio. No sirve de nada adoptar una actitud victimista, ni tampoco rencorosa, sino tomar las cosas como vienen, asimilar la situación de forma natural, escuchar lo que te tenga que contar, preguntar acorde a lo contado y dejar los malos rollos y la indiscreción guardadas en un cajón sin llave.

Resulta difícil comprender las ganas que tiene la gente  de pelear, de discutir, de salirse con la suya, cuando no hay ganadores ni perdedores. Tan sólo es una misma situación percibida de forma diferente por sus protagonistas, donde seguramente haya puntos de coincidencia pero la manera de sentir y pensar al respecto varía y con ello los deseos y preferencias que se tienen. Acaba convirtiéndose en un juego de poder que, objetivamente, nada tiene que ver con la realidad del hecho.

Por ejemplo, si una persona se separa y una de ellas se va, desaparece sin avisar. Aparte del shock de ver que no regresa a casa, nos encontramos con una lista de soluciones que se aporta para que la persona vuelva, para que arregle la situación, esté bien de ánimo, etc. Ni un segundo piensa que la solución, también puede estar en él. Simplemente ofrece respuesta a la otra parte. La otra parte, sin embargo, ofrece unas alternativas, que en principio son para estar bien ella, estabilizar su cabeza, dándose tiempo y viendo si hay cosas que mejorar, cambiar o abandonar de forma definitiva.

Es complicado, ponerse en las distintas aristas de una situación, hay que moverse del sitio donde estamos anclados, y en ese movimiento aparecen caminos más fáciles, otros pedregosos. Pese a ello, debemos girar, dar vueltas alrededor de la situación para ver todos los puntos de vista, con la intención de tomar una decisión.

Contando con buena educación, respeto y corrección por parte del elenco protagonista, las relaciones van a fluir de manera satisfactoria, será lo que tenga que ser. De lo contrario será imposible lograr puntos de acuerdo y las posiciones de cada uno serán insalvables, enquistándose esa relación hasta lo inimaginable.

CHIP…

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Es sorprendente encontrar gente que se quita el chip y así comienza a olvidarse de momentos, de personas significativas por las que ha sentido amor, cariño  o  llámalo equis, que van capeando el dolor, la melancolía y se ponen una banda en la frente que dice: “adelante, ya pasó, es lo que toca…”. Tienen tan buena encarnadura que sus heridas van cicatrizando de forma rápida, se van cerrando con el paso de los días. No es menos cierto que hay días que esa cicatriz tira un poco, pero enseguida utiliza otro chip  para remediar ese malestar. Va desde risas con las amigas, una lectura o película agradable, una tarde de ejercicio o una llamada restablecedora de energía.

El olvido no es total porque ahí estará, en alguna parte de su mente, ya que todo forma parte de nuestras vidas e inevitablemente, en algún momento, habrá que mencionarlo o pensarlo, pero ha llegado al punto de convivir con ese recuerdo, y ya no produce inquietud sólo se hace consciente de que ha vivido experiencias, momentos, que existió esa persona y ya. Ahora ya no está.

Supongo que ese chip no sea de fácil adquisición porque todo el mundo querría uno, para no pasar un duelo largo, para no tener que pensar y pensar en lo que ha pasado, en los errores cometidos. Tal vez el chip lo tengan las personas que viven el aquí y el ahora, que piensan que las cosas son como tienen que ser, que aceptan lo que les viene, sean de carácter positivo o negativo, que no quieren sentirse mal ni dar pena a los demás.

Por eso toman conciencia de su realidad, del cúmulo de vivencias agradables y desagradables, las aceptan, sacan algo de positivo de todas ellas y en ese cometido toman fuerza mental y física para seguir, con chip o sin chip.

GOTAS…

rain-122691__340Esta mañana se ha puesto a llover. En poco tiempo, la calle empezó a oler a polvo y enseguida, las gotas han comenzado a caer fuertemente. En ese momento, he salido a la calle, no he cogido paraguas, las personas con las que me encontraba me decían que me iba a mojar. Ese era el objetivo, que la lluvia, el agua cayera sobre mí, me mojara la cara, mi pelo y sintiera ese frescor, una especia de limpieza como si arrastrara todo lo malo que tuviera dentro. Necesitaba esa lluvia para relajarme, me llevó a pensar cosas agradables, me recordó “chupas” cogidas a lo largo del tiempo y en las risas producidas al llegar a casa chorreando.

Ese sonido de la lluvia te lleva a otros lugares, con otras personas, a recuerdos del ayer. Si centramos nuestra atención en el sonido de las gotas al caer, es algo terapéutico, relajante, sanador. Te ofrece un momento apacible, liviano, sin preocupaciones. Agradeces esas gotas, ese agua tan necesaria para la vida, para la naturaleza, para que todo siga su curso, a pesar de que algunos vean el agua a destiempo y sin justa medida.

Dan ganas de cantar para que siga lloviendo, pero ahora mismo luce el sol, que se abre paso entre las nubes…una pena.

HUMANO…

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Lo importante de nuestra vida, lo destacable de las personas varía de un lugar a otro, según la cultura, ideología. Cada uno tendrá sus metas, sus palabras fetiche, sus actuaciones memorables, aquellas experiencias que la marcaron. Algo que une al ser humano, que precisamente los hace humano es la escucha. Escuchar a uno mismo, lo que ocurre a nuestro alrededor, a pesar de que haya silencio. Escuchar a la gente, lo que dicen, lo que expresan, lo que sienten. Poner la escucha en aquellas letras de canciones, en el agua que corre, en el vaso que se rompe o en el corazón propio y el de los demás. Escuchar, también, lo que no se dice.

Lo mismo puede suceder con el tocar, el tocar y ser tocado, el contacto físico que nos pone la piel de gallina, nos alivia, nos da energía, transmite calor y sentimiento. Cuando tocamos, sentimos, podemos abrazar a cualquier persona, en cualquier situación, besarla, acariciarla, achucharla más o menos fuerte. Ese sentir lleva aparejado la alegría, la tristeza, el dolor o el miedo. Nos enfadamos, vibramos con personas, hechos, el caso es sentir. Igual de importante es hacer, construir y destruir, moverse, de un lado a otro, caminando en línea recta o dando vueltas, cambiar de perspectiva.

Si escuchamos, tocamos, sentimos, hacemos y construimos, lo natural es que sea en soledad y en compañía, dependiendo de la ocasión, de las personas del entorno, de nuestro estado de ánimo. Ese dar y recibir cosas buenas placenteras, y también las desagradables. El compartir sucesos, días y noches, deseos y realidades. Qué lío hablar sobre el ser humano, un ser tan simple y tan complicado.