GONZALO…

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Puede suceder que tras días de convivencia, acabes cogiendo cariño a una persona y no lo digo tanto en plan sentimental, de amorío, sino porque hay algo en ella que te fascina.

Observas que tiene unas ganas de aprender enormes, que es respetuosa, que cuenta sus experiencias con tal entusiasmo que te contagia y pareciera que estás viviendo la situación. Tiene un potencial tan grande, con sólo 19 años, que si sigue con esa actitud puede que leamos sobre él en la prensa. Yo lo conocí hace un par de años y ya me llamó la atención por su saber estar, por la seriedad con la que trabajaba, por los momentos de divertimento que ofrecía cuando había que desconectar y pasarlo bien.

Este año, sigo alucinada con él. Sigue avanzando en su madurez y sin ninguna duda cualquier familia dejaría a sus hijos con él para realizar cualquier actividad de tiempo libre. Es un educador con todas las letras, que hace que los participantes y destinatarios crezcan con el desarrollo de la actividad. Promueve la participación, motiva, conversa y razona de tal manera, que acaba todo el mundo reflexionando y agradeciendo esos momentos de pensar.

Ojalá hubiera más personas así, con vocación, sin miramiento a lo material, a colgarse medallas. Personas que se centran en otras personas y en su desarrollo integral. Eres un fenómeno Gonzalo. Espero volver a coincidir contigo y si es en Gijón mucho mejor.

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FELICIDADES…

El año pasado, tal día como hoy, fue un buen día. El día amaneció con sol y eso hacía que en la cocina entrara más luz y que la persona cumpleañera viera todo decorado con banderines, globos, y todo acompañado de besos y abrazos. Se sentía llena de energía, aún con las legañas en los ojos.

Por supuesto que no faltó la tarta, ni las risas, ni los regalos. Tampoco la gente, acercándose, ni el skype con las que están lejos. Realmente estaba feliz, agradecida, ya al final del día, un poco cansada.

Este año también ha salido el sol, aunque los banderines no se mueven y las risas no se oyen. Tampoco te he comprado nada, ni hay ganas de pastel. Este año sólo queda recordarte lo bien que lo pasaste, lo bien que lo pasamos.

ABANDONO…

Los días avanzan tan rápido que te das cuenta de que abril ha hecho su aparición. Las ausencias de quienes te rodean te marcan y la tuya propia, te hace ver que la vida se mueve, que sigue caminando con un ritmo al que no siempre te acoplas, o no quieres acoplarte.

Esta últimas semanas han sido un baile de emociones, de tormentas y claros, como el mismo tiempo.  Sabiendo que tiene que ser así, aunque harta de que las complicaciones y los esfuerzos limiten la alegría. Menos mal que  sale el sol, que la gente aporta luz, que seguimos metidos en faena, que intentamos sacar el lado positivo…

Pues nada. Que intentaré volver a leeros como lo hacía antes, a comentar y a aprender de lo que escribís. Supuestamente, el abandono ha acabado.

IRRESPONSABILIDAD…

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Cuando alguien toma una decisión que te la esperas, la sorpresa no se produce. En su lugar aparecen otras emociones ambivalentes, sin saber qué esperar de la situación, pensando en daños colaterales y con grandes rasgos de seguridad y aplomo ante lo que se avecina.

No te queda  ninguna duda del apoyo que vas a recibir, tampoco de los malos momentos por la ausencia de diálogo con quien decidiste, en su momento, juntarte, y que ahora se escabulle en un mar de insensatez y poca cordura. La culpabilidad no es una palabra que aparezca en esta retahíla, pesa más la irresponsabilidad. Un término que puede englobar la no asimilación de nuevos estados, el no repartir el tiempo con más personas, la impulsividad a la hora de decidir o que, todo el mundo, pasó del yo a nosotros, menos el individuo, en cuestión.

Ya no importa el pasado, nisiquiera el futuro porque va a cambiar en función de lo que se haga hoy. Y hoy toca “coger al toro por los cuernos”, rodearse de gente que te quiere, que te va a apoyar y escuchar. Contigo van a lanzar la pelota de la irresponsabilidad, lo más lejos posible, porque estuvo en nuestros pies, más tiempo del que debiera.

TRAYECTO…

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Siempre se ha dicho que viajar es una de las mejores maneras de conocerse a uno mismo, a otras personas, culturas o paisajes. Cambiar de aires implica una especie de purificación y limpieza que con el agua de la ducha no se va. Además la duración del viaje, del trayecto no importa demasiado, porque pequeñas estancias han provocado un terremoto emocional y un par de semanas puede ser una rutina enfermiza.

Cada persona tiene un motivo para viajar. Puede ser ver ese monumento donde tantas veces te has imaginado hacerte una foto, o comer lo tradicional en países asiáticos que nada tienen que ver con los garbanzos de casa. Por supuesto para conocer y experimentar nuevas culturas, establecer contacto con sus gentes, marcar un “a partir de aquí” o porque me apetece y punto.

Hay desplazamientos de los que no se espera nada, salvo una rutina en un lugar distinto a casa. Es en ellos donde descubres que tu cabeza se ha redireccionado, no sabes muy bien la razón, ni quien puso las nuevas coordenadas en el gps. Lo cierto es que ese trayecto hace cambiar algo en la persona, incluso la salud se ve mejorada.

¿Será eso signo de que hay que moverse más para que el malestar no aparezca?, ¿significará que la hormiguita que llevamos dentro tiene que ser un poco más cigarra?, ¿qué hay que superar miedos?, ¿una evaluación de nuestra capacidad para ver, experimentar, aprender, etc.?

Unas cuantas preguntas para el trayecto de la vida; corto para quien vive mucho y largo para quien no hace nada.

ABURRIMIENTO…

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¿Cómo es posible que las personas  se aburran?  Con la cantidad de cosas que se pueden hacer, y no hablo sólo de obligaciones como el ir a trabajar, que también puede aburrir, pero aburrirse porque no haya nada que hacer….

Te puedes levantar, asearte, desayunar, cuidarte un poquito, ponerte a limpiar, tomar un café mañanero, salir a la compra, ponerte a coser un bajo de pantalón, tumbarte en el sofá a descansar, sentarte delante del ordenador. También rellenar impresos que no hay quien los entienda, hacer una maleta, conversar con la vecina, preparar las clases, leer los blogs, poner una lavadora y tenderla.

Acordarte de que tienes que ir al taller para preguntar algo y vas caminando, encontrarte con Jaime, y echar una parrafada. Ducharte, calentar una sopita rica e irte a la cama a leer, a ver una serie, a comprobar tu agenda, o a colocar las perchas por colores. Al final apagas la luz y sientes que ha sido un día provechoso.

Es que siempre hay algo que hacer, en una casa siempre puedes buscar una ocupación, hasta estar ocioso puede ser una que viene muy bien cuando el cuerpo y la mente te lo pide. Y no se trata de realizar una competición por ver quien hace más cosas a lo largo del día, se trata de estar ocupados para sentirnos útiles, para dar un sentido a nuestra existencia.

Da igual que estés solo, que tengas que cuidar a una persona o mascota, hay que utilizar el tiempo de manera provechosa, sin que el aburrimiento llame al timbre. No hay que dejarlo pasar, ni que asome la nariz por la ventana.

Que el aburrimiento nos haga ser creativos, prácticos y nada facinerosos. Buena tarde.

PRIMAS…

Hace días que no escribía y tampoco leía. Compartía mi tiempo con mis primas, unas mujeres totales, que han sabido crecer y madurar al compás de la música que sonaba. Tal vez hubieran deseado otro tipo de melodía, pero tocó, la que tocó y han sabido escucharla de la mejor manera posible. Siempre digo que son la caña, a pesar de inseguridades o fallos que no hacen más que definirlas mejor y hacerlas únicas.

No sé si son conscientes de que las quiero un montón, al igual que quería a su madre, y a la madre de su madre, (mi sentido de vida, estos últimos años). En fin, por hoy ya he acabado de escribir. El nudo en la garganta ha aparecido, mis ojos se están humedeciendo y mi cabeza deriva donde no debe.

Buen sábado.

TREN…

Viajar en tren me gusta.Suelo marearme,así que el tren me da opción a pasear,ir menos pendiente de mi malestar,echar alguna cabezada con espacio,sin molestar al de al lado o llegar a un estado de tranquilidad asombroso.

Si viajo en tren, observo el paisaje, imagino las razones por la cuáles pudieron construir pueblos en esos sitios,veo cómo la naturaleza emerge en los lugares deshabitados y oigo las pelis que ponen.Y digo oigo porque las escucho más que las veo.

Hay viajes que son largos y dan para mucho, también para pensar. A lo largo del trayecto,la climatología va cambiando,sol, niebla, lluvia,algo de nieve.Muy buena la nieve,si no tienes que salir de casa,jejeje.

Los viajes en tren pueden ser depurativos, para eliminar toxinas contraproducentes.Un viaje conciliador entre vidas o una línea de salida para no sé qué.

El tren propicia historias que escribir,sus habitantes son variopintos y pueden ser protagonistas de más de una, real o ficticia. Como me queda tiempo para finalizar mi viaje,voy a escribir una de mi compañera de al lado,jejeje.

Buen fin de semana.

ETAPAS…

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Pasamos por etapas en las que nos cuesta ver el lado bueno de las cosas, la cara positiva de algún acto o hecho. Pasamos por etapas en las que confundimos los sueños con la realidad porque parecen tan reales que asustan. En nuestras manos está que esas etapas sean más o menos cortas, con ganas e intención se puede pasar a otra más tranquila, apasionante y que nos motive. Otra cosa es que queramos avanzar a otro estadio, o pensemos que, por ahora, estamos “bien” aquí, aunque bien, bien, tampoco se está, es una imagen distorsionada.

Hablan de la zona de confort. Si fuera de confort, se estaría a gusto y si existen miedos, dudas, o aspiraciones a algo más, ya no es zona de bienestar. Será otra cosa, una especie de purgatorio, donde estamos hasta que decidamos qué hacer y a dónde ir. Al habernos acomodado, pareciera que hemos encontrado una buena postura y nos sentimos “confortables”.

Entre inapetencias, que no nos gusta donde estamos, la falta de energía o la mala leche nos topamos con etapas que persisten mes a mes, con cada rasgadura de hoja de calendario. Y sabiendo la persona, que ese no es su lugar. ¿Habrá algo en el supermercado, algún suplemento creado en laboratorio o extraído de la naturaleza, para cambiar esa perspectiva y modo de actuar?

ESPEJO…

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Hoy pienso en Águeda, en su terquedad, sobre todo cuando se trata de temas de corazón. Una luchadora incansable cuando recibe un no por respuesta, porque piensa que el amor hay que trabajarlo, que hay que hacer pequeñas cosas para demostrar que se está interesado en una persona. ¿Incluso cuando no hay reciprocidad?.

Ella recibe un no e insiste e insiste para que sea un sí, sobre todo si le gusta el chico en cuestión. Y claro, una cosa es la terquedad, que intente aferrarse a una idea que tiene en su cabeza y otra obsesionarse con el muchacho y hacer unas cosillas “raras” para verlo, coincidir o hacerle ver que es la mujer de su vida.

En esto del amor, como en el resto de ámbitos, dar consejos no sirve para nada. Cada persona percibe la situación a su manera, de vez en cuando, estaría bien que el señor realismo o la señora realidad apareciera de alguna forma.

En varias ocasiones, he oído que cuando alguien no mueve ficha es porque ya no quiere jugar más.  Pues Águeda no ha debido oírlo ni escucharlo, jejeje. Puede gustarnos más o menos que “nuestro amante”, hasta ese momento, actúe así, pero lo claro es que hay un distanciamiento que puede desembocar en ruptura. No hay más.

De nada sirve que pregunte: ¿y tú, qué harías?, ¿por qué lo hará él?, ¿qué es lo que estoy haciendo mal?”. Simplemente se acabó, no funciona y la otra parte ya ha dado su explicación. Ahora la toca ser consecuente y debe dejar alejarse a esa persona que ya no quiere estar a su lado. No vale ignorar las razones que la da, del porqué ya no quiere estar con ella. No vale hacerle preguntas de “por qué a mí”.

Al fin y al cabo, las personas toman sus decisiones y no debemos presionar para que sean siempre favorecedoras a nuestra persona. En este caso, Águeda nunca está conforme, siempre pone pegas y no entiende los finales amorosos, siempre busca otra oportunidad, una nueva partida.

Y no, no hay más. Es hora de aceptar que se acabó, vale ya de mentiras y autoengaños. Toca ser consciente de lo que ocurre y recuperarse. Esa recuperación que sea equilibrada, no caótica en cuanto “un clavo saca a otro clavo”, porque ya tiene experiencia de que eso no funciona y el daño gratuito está servido. Toca recuperarse y trabajar esa autoestima que no tiene que mermarse ante el final de una relación. Toca mirarse al espejo y ver a la mujer que es, cuánto vale, con o sin pareja.

Ese espejo va a hacer que lo que vea, sea lo más importante de su vida, y cuando alguien esté a su lado, también tendrá su reflejo en él. Sin embargo, aunque lo comparta, Águeda seguirá siendo lo más valioso. Mientras ese momento llega, todo para ella.