COMEDOR…

De una conversación normal puede surgir una historia muy amena y divertida para unas y no tanto para otras. Hablo en femenino porque la mayor parte de sus protagonistas son mujeres. Frente una mesa de comedor comienza la conversación acerca de personas que se conocen, haciendo que la casualidad haga coincidir a dos que conocen al mismo chico. Una de ellas por ser su exnovio y la otra por ser, esa misma persona, el novio de su hermana. La cuestión no tendría mayor importancia hasta que empezaron a hablar de fechas y vieron que había coincidencia en el tiempo.

La del exnovio asumió perfectamente que había compartido al amor de aquellos momentos, la del novio de su hermana veía como se había aprovechado de ella y su familia. Las risas y sorpresas continuaban por un lado y los encontronazos, echar las cosas en cara, por el otro.

Es gracioso ver cómo un pequeño diálogo deriva en unos cuernos hechos y derechos, en un poner las cartas encima de la mesa y tratar de aclarar situaciones, cronología e intenciones. Y en todo esto una risa floja por parte del chico, que ocultado tras iconos de whatsapp no encontraba argumento convincente para explicar lo acaecido.

Supongo que, “a toro pasado” se ven las cosas de diferente manera, con perspectiva y aunque la relación continúe ya habrá algo que ha empezado a resquebrajarla

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EMBUSTE…

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Hace más de un año me preguntaba el porqué de las mentiras, por qué miente la gente, por qué se inventan las cosas, dicen medias verdades, hacen partícipes a los demás de esa invención, mentira o embuste. Pasado un año, la misma persona sigue con sus mentiras, las viejas y otras nuevas. Sigue con querer vivir una vida que no tiene, con aparentar lo que no es y encima criticando la vida de los demás, juzgando  a los que no siguen la línea de la mayoría, dando lecciones de moralidad.

Sigo diciendo que lo hace para satisfacer a ciertas personas, en cierto entorno, dando muestras de comportamientos éticos y responsables. Lástima que se olvide de la honestidad y de la congruencia con uno mismo.

Mientras haya mentiras, seguirán las presiones, las críticas por cualquier cosa hecha o dicha, las pocas ganas de dialogar, etc. Aparte de que será difícil entablar conversaciones sobre la vida porque cualquier tema u opinión que manifiesta no sabremos si será verdad o mentira.

Y como “San Google” dice:

  • Una conversación más contigo y termino de escribir mi libro “mil manera de mentir”.
  • Ellos prefieren la falsa tranquilidad de la mentira a la verdad que duele durante un tiempo.
  • Sólo los cobardes necesitan de la mentira para eludir la verdad.
  • Exagerar y mentir, por el mismo camino suelen ir.
  • Con las mentiras se puede llegar muy lejos, lo que no se puede hacer es volver.

DESORDEN…

Sólo cinco minutos han sido necesarios para poner todo patas arriba. Habrá personas que son ordenadas, unas más que otras, pero ver ropa interior en el mueble del pasillo, bolsos y libros encima de la mesa de la cocina, medicinas en varios puntos de la casa y toallas mojadas colgadas en el baño no son señales de desequilibrio a la rutina establecida. Así que, poco a poco, se han ido colocando los enseres donde se supone que pueden ir sin hacer demasiado daño a la estructura ambiental, jejeje.

No pasa nada, serán unos días y me convertiré en detective para ir descubriendo los posibles desbarajustes, con sutiles cambios de lugar, alguna que otra apreciación y paciencia, mucha paciencia. Al fin y al cabo vienen a visitarnos…

PIEDRAS…

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Puede ocurrir que un día te levantes y te encuentres estancado, en un silo que ni adelante ni hacia atrás. Percibes que estás atrapado en una rutina, en una dinámica que sientes que hay que cambiar pero algo te lo impide. Si esos pensamientos son pasajeros y nos sirven para dar un impulso, perfecto, porque da pie al cambio. No debemos verlos como hechos consumados. Si es así, la indefensión se apoderará de nuestra persona.

Así que es tiempo de moverse, de sortear obstáculos, esquivar las piedras del camino, hasta llegar a la meta. Aún tenemos la capacidad de elegir, todavía somos dueños de lo pensamos y hacemos.

Si ese momento de embotamiento nos supera, necesitaremos tiempo, para recobrar fuerzas, cambiar modos de hacer, aprender nuevos hábitos. Utilizar nuestra percepción de las cosas, de los estímulos que recibimos de una manera que no nos hagan daño, sino que nos hagan aprender, ser felices, o estar a gusto.

Regodearnos en el pasado y en las malas noticias no debe ser una actividad habitual, lo pasado, pasado está y lo hecho o dicho en aquel momento, fue así por algo. Lo que debería haber sido y no fue, ya no debe importarnos. Centrarse en el hoy para el mañana, es lo que nos va a ayudar a superar ese estancamiento. Y por supuesto, empezar a trabajar, poner en funcionamiento nuestra maquinaria, las herramientas a nuestro alcance para que salgamos del atolladero, sin excusas, con razones contundentes para lograr el objetivo y el cambio.

Escucha lo que te digan los demás siempre que te aporte aire fresco, que te venga bien lo que dicen y sin ningún tipo de presión. Esas mismas relaciones sanas, sinceras te ayudarán a salir de ese cajón limitador, acompañándote en tu viaje, en tus experiencias vitales. Tal vez no lleves la vida que quieres pero vas encaminado para que todo tenga sentido, para que sea liviana, divertida y una aventura digna de contar. Utilizando esas piedras del camino para construir un pequeño refugio donde pasar buenos ratos y no para tropezar en ellas.

“MI AMIGA”…

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Puede suceder que tengamos amigos y amigas de toda la vida, pero también que vayan cambiando, igual que cambia nuestra vida. Aparecen y desaparecen personas a las que podemos situar en la categoría amistad. Se establece una confianza, un vínculo que da pie a situaciones compartidas, a intercambio de opiniones, con planes por hacer y realizados, expresión de sentimientos, etc.

Podemos ver que ciertas amistades han desaparecido, pero no es ninguna desgracia, el tiempo y las circunstancias alejan o acercan a las personas y no debemos culparnos por ello. Además siempre podemos descolgar el teléfono, dejar un mensaje en alguna red social o preguntar a la familia para saber de ella.

También podemos encontrarnos con falsa amistades, aquellas que descubrimos que nos utilizaban y ninguneaban a su antojo. Ahora desde la distancia no damos cuenta. En aquellos momentos, tal vez por inseguridades personales o inmadurez, no lo teníamos en cuenta.

Ese tipo de personas quedaban con nosotras, para desquedar en el último momento. Cuando las contabas algo, enseguida contaban ellas una historia parecida o algo que no tenía nada que ver. Constantemente te mostraba lo buena que era, lo guapa o guapo, a la vez que criticaba tu forma de vestir, actuar o cualquier decisión que habías tomado. Podía fijarse en los chicos, chicas en los que te fijabas tú o no soportaba tu éxito en los estudios o que te saliera algo bien y por ello estuvieras la mar de contenta.

De nada servía que otras personas de tu alrededor te dijeran que no era buena influencia porque tenía tal poder sobre ti que no veías nada malo en lo que hacía. Menos mal que las personas crecen, maduran, conocen a otras personas que las tratan de diferente manera, que las respetan y escuchan.

En ese preciso momento es cuando se decide abandonar esa “amistad”, que sólo hacía sentirte mal. No sin antes tener una discusión con ella, donde ella o él te acusa de egoísta, pero ya sabiendo que es lo mejor que has podido hacer.

ENLACE…

Estar en medio de una discusión no es agradable, te piden una opinión cuando no quieres dar ninguna ya que el problema deben resolverlo entre ellos. En ocasiones te culpan de ese silencio que adoptas, todo por no darse cuenta de que ellos son los protagonistas del problema y quiénes tienen que llegar a un posible acuerdo.

Tú puedes servir de enlace, de guía, pero nada más. Las personas de referencia para llegar a un posible acuerdo son ellas mismas.

Como persona de enlace, puedes:

  • Invitar a que se escuchen, lo que cada parte tiene que decir, sin juicios ni cortes. Sólo atendiendo al mensaje, a los sentimientos expresados.
  • Hacer ver la importancia de centrarse en el aquí y ahora, sin sacar trapos sucios del pasado. Resolver lo que les atañe en este momento.
  • Enseñar a utilizar un lenguaje positivo, sin reproches, generalizaciones vagas o insultos.
  • Ofrecer esos mensajes buenos y positivos que cada uno dice de la otra parte.
  • Guiar para que se centren en la búsqueda de opciones viables para solucionar el conflicto
  • Resaltar esos puntos de vista comunes y opiniones compartidas que tienen.
  • Mostrar herramientas para que aprendan a ser empáticos, que entiendan el punto de vista del otro, de los demás.
  • Recalcar la importancia de la comunicación, no sólo verbal sino no verbal, con los gestos, las expresiones de la cara, etc.

Todo lo anterior hace fuerte a las partes implicadas en el problema, se convierten en parte activa de la situación y así pueden llegar al acuerdo, a mejorar la relación, a cambiar la perspectiva del problema, etc. La presencia de una persona que sirva de enlace, de intermediaria, ayuda a que se hagan cargo de la situación.

MÉRITOS…

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Que dada es la gente a ponerse medallitas, da igual que esté en un momento complicado o no, el caso es que empieza a sacar pecho para que el resto de los mortales o ella misma se coloque galardones por lo que ha hecho. Sé que muchas personas necesitan de los demás para sentirse bien, para demostrar lo que valen, porque si no dicen en alto lo que hacen, si no hacen escuchar sus hazañas, no se sienten bien. Una especie de juego donde tienen que demostrar al resto, todo lo que han hecho, el costoso esfuerzo realizado, lo importante que han sido a lo largo de un proceso, etc. Eso sin contar que luego tienen una historia para todo, porque la coyuntura les ha dado muchas vivencias.

Luego están las personas que hacen lo mismo que éstas primeras, que pueden que están saturadas a ratos, pero ven todo como una normalidad de la situación. Que tienen épocas donde duermen menos, días de risas continuadas, momentos de pena, cansancio, pero que intentan superarlos, sin alardear demasiado.  Que no hacen más porque no pueden. No sacan pecho porque saben que es lo que tienen que hacer, escuchan lo que les dice la gente pero como quien pide la vez para comprar pan.  Y de repente, una nueva ocasión propicia que el resto emprenda una nueva carrera de méritos, con discursos de valía porque el resto no puede, que menos mal que están presentes, que saben de todo y demás sandeces.

Hay personas que viven para los demás, exponiendo sus logros como si fueran únicos, ofreciendo su ayuda porque es la que saca de atolladeros, etc, A pesar de que piensa más que hace, así alarga “su lista de méritos”. A veces es mejor permanecer en la sombra, en silencio, actuando sigilosamente, escuchando, pero sin responder, sabiendo que tus méritos son tuyos, al igual que tus fracasos o momentos de flacidez. Pasar desapercibido es lo mejor.

FORMAR DELINCUENTES…

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Comparto el decálogo para formar delincuentes, es de Emilio Calatayud, incluido en su libro “Reflexiones de un juez de menores”, me ha resultado llamativo. Nos sirve para reflexionar acerca de la educación de hoy en día, de la necesidad de normas, de la transmisión de valores, lo bueno que es enseñar autonomía, responsabilidad, lo importante que es esforzarse, sentir que no todo sale como uno quiere, etc. Educar es complicado, más en una sociedad donde las prisas parecen ser la nota dominante y donde deberíamos poseer el arte de la paciencia para que con la práctica llegáramos al aprendizaje.

Ahí os lo dejo.

  1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
  2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
  3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
  4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
  5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
  6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
  7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
  8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
  9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
  10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.

CORRECCIÓN…

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Cuando te encuentras con una persona, con la cual has tenido un intercambio de pareceres sin llegar a mucho acuerdo es muy importante la corrección, la educación, el no sacar los trapos sucios del pasado y hablar sobre lo que sucede ahora, en el mes de junio. No sirve de nada adoptar una actitud victimista, ni tampoco rencorosa, sino tomar las cosas como vienen, asimilar la situación de forma natural, escuchar lo que te tenga que contar, preguntar acorde a lo contado y dejar los malos rollos y la indiscreción guardadas en un cajón sin llave.

Resulta difícil comprender las ganas que tiene la gente  de pelear, de discutir, de salirse con la suya, cuando no hay ganadores ni perdedores. Tan sólo es una misma situación percibida de forma diferente por sus protagonistas, donde seguramente haya puntos de coincidencia pero la manera de sentir y pensar al respecto varía y con ello los deseos y preferencias que se tienen. Acaba convirtiéndose en un juego de poder que, objetivamente, nada tiene que ver con la realidad del hecho.

Por ejemplo, si una persona se separa y una de ellas se va, desaparece sin avisar. Aparte del shock de ver que no regresa a casa, nos encontramos con una lista de soluciones que se aporta para que la persona vuelva, para que arregle la situación, esté bien de ánimo, etc. Ni un segundo piensa que la solución, también puede estar en él. Simplemente ofrece respuesta a la otra parte. La otra parte, sin embargo, ofrece unas alternativas, que en principio son para estar bien ella, estabilizar su cabeza, dándose tiempo y viendo si hay cosas que mejorar, cambiar o abandonar de forma definitiva.

Es complicado, ponerse en las distintas aristas de una situación, hay que moverse del sitio donde estamos anclados, y en ese movimiento aparecen caminos más fáciles, otros pedregosos. Pese a ello, debemos girar, dar vueltas alrededor de la situación para ver todos los puntos de vista, con la intención de tomar una decisión.

Contando con buena educación, respeto y corrección por parte del elenco protagonista, las relaciones van a fluir de manera satisfactoria, será lo que tenga que ser. De lo contrario será imposible lograr puntos de acuerdo y las posiciones de cada uno serán insalvables, enquistándose esa relación hasta lo inimaginable.

DIMES Y DIRETES…

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Cuánto daño pueden hacer los rumores, acabar con ellos es un trabajo a largo plazo. Como personas deberíamos cuestionarnos la información que nos llega, no haciendo caso a lo primero que escuchamos, sea de la índole que sea. Un periodo de reflexión y análisis no viene mal y ayuda a que nuestra percepción y cognición “intenten” mantenerse en la realidad certera. La gente no sabe distinguir rumores de verdades objetivas, a partir de ahí la información falsa comienza a circular a velocidad de vértigo. Los dimes y diretes provocan curiosidad y  eso explica su facilidad de propagación.

Debemos hacer frente al rumor de forma consciente, intentando comunicarnos con la otra parte, escuchando, con actitud positiva, gestionando las posibles emociones desagradables que puedan aparecer, preguntando el para qué de esas afirmaciones, que desde tu punto de vista son incorrectas e intentan hacerte daño. Cuando somos los protagonistas de los rumores, la templanza a la hora de escuchar es de suma importancia para hacer frente a esas habladurías y salir del atolladero.

Pregunta, propicia dudas acerca del argumento, maneja la curiosidad, enseña otras realidades, tu realidad. Estate cómodo al mostrar tus razonamientos y sobre todo, “se dice, se cuenta”, omitirlo, porque para bien o para mal eres tú quien dice y cuenta las cosas. Se puede crear el contrarrumor para desbaratar el rumor.  Consiste en difundir la verdad para contrarrestar el propio rumor, con datos reales y concisos que demuestren que lo que se dice por ahí, es incorrecto, una patraña.

A veces es sin mala intención, pero el mensaje va cambiando y perdiendo fidelidad cuando se transmite de unos a otros, se añaden u omiten detalles. Todo ello distorsiona la realidad, dañando las relaciones personales. De ahí, la necesidad de cotejar informaciones para no hacer daño gratuito.

Hay un parecer generalizado donde los demás, el resto de la gente sabe más del otro que la propia persona en sí. Algo curioso cuando somos uno mismo quien vive y experimenta todo lo que pasa a nuestro alrededor. Además hay personas que se atreven a cuestionar lo que dices, acusándote de mentiroso, según ellas, estás entre la espada y la pared y lo que es verdad es lo que dicen ellos, que por algo está extendido.

Esta clase de actividades lúdicas que suceden en todos los ámbitos de la sociedad cabrean un poquito, los dimes y diretes pueden traer consecuencias catastróficas en la vida de las personas. Debemos tener cuidado en lo que transmitimos a los demás, en lo que escuchamos para evaluar si es cierto o no. No seguir la cadena del rumor, ni entrar en este juego, porque cuando toca ser protagonista, el papel no es nada agradable.