DIRECTORXS…

workspace-2985783__340

pixabay.com

Tras tres meses de teoría comienzan las prácticas. Todo el mundo está ilusionado, también algo nervioso y con muchas ganas de aplicar lo aprendido. A lo largo del curso no sólo se han aprendido conocimientos teóricos, se ha alimentado el alma, se han hecho reflexiones acerca de uno mismo y los demás, se han establecido unos vínculos entre personas que venían de sitios diferentes, con formas de pensar distintas y vivencias particulares. Al final, todo ello, ha resultado ser una oportunidad única de crecimiento personal y a medio y largo plazo, también profesional.

Gracias a todo el mundo, nos hemos reeducado, hemos conocido experiencias de vida, hemos compartido momentos íntimos. La consecuencia de todo ello es que somos más sabios que, en el mes de marzo, cuando empezamos. Un grupo muy variopinto, que ha sabido cohesionarse y convertirse en un gran equipo, fuerte, aunque con debilidades y amenazas, que supieron resolver. Un grupo genial, que son personas excelentes, a pesar de que algunas no son conscientes de ello porque la vergüenza aflora en su ser. Mujeres y hombre profesionales y motivados.

Sinceramente, les deseo lo mejor, que les vaya bien, que sean felices y que la realización de las prácticas les sirva para seguir aprendiendo. Yo he estado muy a gusto.

Anuncios

GONZALO…

gijon-117908__340

Puede suceder que tras días de convivencia, acabes cogiendo cariño a una persona y no lo digo tanto en plan sentimental, de amorío, sino porque hay algo en ella que te fascina.

Observas que tiene unas ganas de aprender enormes, que es respetuosa, que cuenta sus experiencias con tal entusiasmo que te contagia y pareciera que estás viviendo la situación. Tiene un potencial tan grande, con sólo 19 años, que si sigue con esa actitud puede que leamos sobre él en la prensa. Yo lo conocí hace un par de años y ya me llamó la atención por su saber estar, por la seriedad con la que trabajaba, por los momentos de divertimento que ofrecía cuando había que desconectar y pasarlo bien.

Este año, sigo alucinada con él. Sigue avanzando en su madurez y sin ninguna duda cualquier familia dejaría a sus hijos con él para realizar cualquier actividad de tiempo libre. Es un educador con todas las letras, que hace que los participantes y destinatarios crezcan con el desarrollo de la actividad. Promueve la participación, motiva, conversa y razona de tal manera, que acaba todo el mundo reflexionando y agradeciendo esos momentos de pensar.

Ojalá hubiera más personas así, con vocación, sin miramiento a lo material, a colgarse medallas. Personas que se centran en otras personas y en su desarrollo integral. Eres un fenómeno Gonzalo. Espero volver a coincidir contigo y si es en Gijón mucho mejor.

ESPEJO…

mirror-frame-2407289__340

pixabay.com

Hoy pienso en Águeda, en su terquedad, sobre todo cuando se trata de temas de corazón. Una luchadora incansable cuando recibe un no por respuesta, porque piensa que el amor hay que trabajarlo, que hay que hacer pequeñas cosas para demostrar que se está interesado en una persona. ¿Incluso cuando no hay reciprocidad?.

Ella recibe un no e insiste e insiste para que sea un sí, sobre todo si le gusta el chico en cuestión. Y claro, una cosa es la terquedad, que intente aferrarse a una idea que tiene en su cabeza y otra obsesionarse con el muchacho y hacer unas cosillas “raras” para verlo, coincidir o hacerle ver que es la mujer de su vida.

En esto del amor, como en el resto de ámbitos, dar consejos no sirve para nada. Cada persona percibe la situación a su manera, de vez en cuando, estaría bien que el señor realismo o la señora realidad apareciera de alguna forma.

En varias ocasiones, he oído que cuando alguien no mueve ficha es porque ya no quiere jugar más.  Pues Águeda no ha debido oírlo ni escucharlo, jejeje. Puede gustarnos más o menos que “nuestro amante”, hasta ese momento, actúe así, pero lo claro es que hay un distanciamiento que puede desembocar en ruptura. No hay más.

De nada sirve que pregunte: ¿y tú, qué harías?, ¿por qué lo hará él?, ¿qué es lo que estoy haciendo mal?”. Simplemente se acabó, no funciona y la otra parte ya ha dado su explicación. Ahora la toca ser consecuente y debe dejar alejarse a esa persona que ya no quiere estar a su lado. No vale ignorar las razones que la da, del porqué ya no quiere estar con ella. No vale hacerle preguntas de “por qué a mí”.

Al fin y al cabo, las personas toman sus decisiones y no debemos presionar para que sean siempre favorecedoras a nuestra persona. En este caso, Águeda nunca está conforme, siempre pone pegas y no entiende los finales amorosos, siempre busca otra oportunidad, una nueva partida.

Y no, no hay más. Es hora de aceptar que se acabó, vale ya de mentiras y autoengaños. Toca ser consciente de lo que ocurre y recuperarse. Esa recuperación que sea equilibrada, no caótica en cuanto “un clavo saca a otro clavo”, porque ya tiene experiencia de que eso no funciona y el daño gratuito está servido. Toca recuperarse y trabajar esa autoestima que no tiene que mermarse ante el final de una relación. Toca mirarse al espejo y ver a la mujer que es, cuánto vale, con o sin pareja.

Ese espejo va a hacer que lo que vea, sea lo más importante de su vida, y cuando alguien esté a su lado, también tendrá su reflejo en él. Sin embargo, aunque lo comparta, Águeda seguirá siendo lo más valioso. Mientras ese momento llega, todo para ella.

EXCUSAS…

6468a15d660591ae33c127761d24c4a8

pinterest.com

¿Y ahora, qué? que será de Ana, ¿ qué es lo que va a hacer ahora con todo el tiempo del mundo? Ya no se la ocurre hacer nada más, después de pintar, tirar, ordenar, limpiar, de momento ya está todo hecho. Tiene que buscar una excusa para levantarse, para estar ocupada, para no pensar y dejar de sentirse un poco inútil, para encontrar una afición, para llenar el tiempo que antes se ocupaba con trabajo, amor y cuidado.

Buscar una excusa para la reconstrucción de su persona, de su vida, sin atisbos de culpa, ni miedo por caer enferma. Intentar cambiar los horarios, las tareas, ponerse a hacer lo que le gustaba, buscar objetivos y motivaciones.

La fuerza está ahí, de no haberla no hubiera podido con todo. La capacidad de resistencia que la ha hecho ser cómo es, incluida sus rarezas. La misma fuerza, resistencia o como los modernos llamarían resiliencia, que siempre hace que esté presente para los demás y ahora quiere que persista en ella.

Que encuentre excusas y pretextos para sentirse bien y a gusto. Todo mi ánimo para ella, hoy lo necesita. Yo la ayudaré a buscar esas excusas.

FAROLILLO…

google.com

Mañana es la noche de Reyes, un día de emociones desbordadas para unas cuantas personas, no demasiadas altas pero sí muy grandes en inocencia y con un montón de risas a su alrededor. Estos días de excesos, de dolores físicos y mentales se acercan a su fin. La rutina está ahí mismo. Toca noche del farolillo, cena de amigas, de conversaciones sobre cómo ha ido el año, la familia, las novedades buenas y menos favorables.

Noche para abrigarse porque siempre hace un frío de narices, otros años incluso nieva. Una noche de Reyes donde se pide salud y como no la traigan me enfadaré un montón.  Y eso que durante la cabalgata se evita que no nos abran la cabeza con un caramelo asesino, jajaja.

Por cierto, el baile del farolillo consiste en bailar por parejas, al ritmo de la música, sosteniendo una vela prendida (el famosos farolillo). Quien aguante más bailando sin que la vela se apague, es la pareja ganadora y se llevará un roscón de reyes, alguna botella, etc. Y no os creáis que hay mucho tramposo, jajaja, por eso quien gana comparte el premio sin problemas.

Que los reyes, reinas y demás personajes traigan a lo largo del año, algo de lo que pidamos. Cada uno que pida lo que crea más conveniente, sea palpable, de tipo materialista, algo que nos haga crecer o madurar, un elemento grande, pequeño, para compartir o guardarlo para uno solo, deseos, espinitas clavadas, etc.

Ahora a practicar para el baile del farolillo. Un abrazo…

SORPRESA…

inline-skates-681320__340.jpg

pixabay.com

Iba caminando por las calles atestadas de gente, intentando no chocar con ninguna, hasta que escuché un hola. Esa voz me resultaba conocida y miré. No pude evitar sonreír, que mis ojos se abrieran como platos y contestar con un hilo de voz: “Anda…, qué sorpresa”.

Y claro que era una sorpresa, de las buenas, de las que hace tiempo que esperas. Era una fotografía que deseaba sacar, un momento feliz. Allí estaba él, alto como siempre, con un gorro para resguardarse del frío del norte, con sus patines en los pies para llegar de un lado a otro y no perder un segundo. Luego me contaría que la bici se la robaron.

Tras los típicos, cómo te va, qué tal la familia, hubo un silencio. Un silencio que se rompió con una nueva sonrisa, con una cascada rapidísima de pensamientos, con un mirar el reloj del móvil, para acabar diciendo: “un café rápido, venga”. Ese café ofreció la oportunidad de hablar, de mencionar hechos pasados, de mostrar algún plan futuro y de rescatar ciertas sensaciones que habían sido vividas anteriormente.

Como el factor tiempo hacía, de nuevo, su aparición, el buen rato se daba por terminado. Una sorpresa agradable cuando se pasa por circunstancias poco deseables, te sube el ánimo y hace mover el motor unos metros. De vuelta a casa, la estúpida sonrisa acompaña la cara, con una huella emocional gratificante.

Ahora la sorpresa sería que otro café se repitiera porque lo “normal” es que esas casualidades no sucedan. Los tiempos, el ciclo de cada uno va por caminos opuestos o en líneas paralelas que no se llegan a juntar, incluso con grandes y fuertes inclemencias meteorológicas.

COSQUILLAS…

DeathtoStock_NaturalBeauty-10

deathtostock.com

Amor en verano, en cualquier pueblo de España, sea de costa o de montaña, donde haga calor o frío por la noche. Cierras los ojos y lo ves todo muy claro, unas mesas en la calle, unas bebidas frías, algo que comer y cuando giras la cabeza, ahí mismo está él o ella, aquella persona por la que tu estómago empieza a bailar, a sentir un cosquilleo y no sabes si tienes hambre o te pica algo. Tampoco sabes si reír, sonreír o hablar seriamente, proponer ir hasta el pueblo de al lado, que son fiestas o tumbarse en el verde del jardín.

Los días son de “piscineo”, las noches se juntan con esos días y mientras estas cosas pasan, uno se va dando cuenta que agosto se agota y esto se acaba. Quiero decir, las vacaciones, jajaja, ese amor de verano, tal vez también. Como mucho se puede alargar unos meses o toda una vida en el menor de los casos.

Así son los amores de verano, con besos que desaparecerán, unas miradas que no volverán, los silencios que ya no dirán nada. Abres los ojos y vuelves a la realidad, al día a día, a la rutina, a tu vida. A una vida de pantalones largos, zapatillas cerradas y horarios. No por ello peor, sino diferente y cómo la experiencia inmediata ha sido tan buena, aún cuesta encontrarse, hallar satisfacción con otras actividades, verse feliz con otra compañía. Aún persisten las cosquillas.

 

COMEDOR…

De una conversación normal puede surgir una historia muy amena y divertida para unas y no tanto para otras. Hablo en femenino porque la mayor parte de sus protagonistas son mujeres. Frente una mesa de comedor comienza la conversación acerca de personas que se conocen, haciendo que la casualidad haga coincidir a dos que conocen al mismo chico. Una de ellas por ser su exnovio y la otra por ser, esa misma persona, el novio de su hermana. La cuestión no tendría mayor importancia hasta que empezaron a hablar de fechas y vieron que había coincidencia en el tiempo.

La del exnovio asumió perfectamente que había compartido al amor de aquellos momentos, la del novio de su hermana veía como se había aprovechado de ella y su familia. Las risas y sorpresas continuaban por un lado y los encontronazos, echar las cosas en cara, por el otro.

Es gracioso ver cómo un pequeño diálogo deriva en unos cuernos hechos y derechos, en un poner las cartas encima de la mesa y tratar de aclarar situaciones, cronología e intenciones. Y en todo esto una risa floja por parte del chico, que ocultado tras iconos de whatsapp no encontraba argumento convincente para explicar lo acaecido.

Supongo que, “a toro pasado” se ven las cosas de diferente manera, con perspectiva y aunque la relación continúe ya habrá algo que ha empezado a resquebrajarla

1026

deathtostock.com

UN BUEN DÍA…

pixabay.com

Ayer fue un buen día. Si ella escribiera esta entrada, lo contaría así:

Cuando te levantas y alguien te canta una canción, sonríes y te das cuenta de que hoy es mi día. Ves el sol a través de la ventana, y cuando miras hacia arriba te encuentras banderines y globos por las estancias de la casa. De nuevo piensas que es tu día. Mañana soleada, paseillo por la acera, llamadas de teléfono y una buena siesta. Al despertar, descubres que un pequeño corretea por la casa, que hay tarta, regalos y visitas inesperadas. Vuelves a sonreír.

Continúa la tarde, con ratos agradables, con sonrisas, con una merienda en buena compañía y la cosa no queda ahí, porque deciden nombrarte reina y con corona incluida terminas el día. Con más abrazos, besos y mucha satisfacción.

Al acostarte, sólo piensas en el buen día que has tenido, en lo bien que lo has pasado, en lo feliz que te has sentido. A descansar, porque las emociones, también agotan y éstas han sido de las buenas e intensas.

Gracias familia y mañana quiero arroz para comer.

ABUELO…

pinterest.com

pinterest.com

Mi abuelo siempre fue alguien especial para mí. Lo recuerdo con su boina, su cacha y esos grandes ojos azules, con la sonrisa puesta en la cara. Mi abuelo era lo más. De hecho, es una de las primeras personas de las que tengo constancia querer, eso que no se sabe describir ni poner nombre pero era inmenso. Si me lo encontraba por la calle, le daba un beso, algo raro en mí, jugaba al dominó con él o lo acompañaba al hogar del pensionista, a la tierra, era mi abuelo, no hacía falta más.

También recuerdo las visitas al hospital, cómo se asomaba desde la ventana para verme. En aquella época no nos dejaban subir a las habitaciones, algo que nunca entendía porque era mi abuelo del alma. Tampoco entendí cómo el día que murió me mandaron a hacer los recados, tal vez, supusieron que no me importaría, que alguien lo tenía que hacer y que mi dolor no era tanto….qué equivocados estaban.

De esos días, recuerdo llorar a mi padre, reunirnos toda la familia y de cerrarme en mí por cosas que no le dije o hice. No sé porqué me acuerdo de esto hoy, tal vez porque dormí en su cama o tal vez porque necesitaba hablar de él.

Los que puedan que disfruten de sus abuelos, que los quieran, que aprendan de ellos, que ríen y lloren con sus ocurrencias. Es un vínculo muy enérgico, al menos en mi caso. Todavía me queda mi abuela, ella se merecerá otra entrada.