HOSTILIDAD…

Estos días he podido comprobar cómo hay personas que no tranquilizan el ambiente, todo lo contrario hacen que se aumente el malestar, la irascibilidad y el mal rollo. Por eso me ha venido a la cabeza la curva de hostilidad y cuánta verdad hay en su explicación.

Cuando existe una actitud agresiva, hostil, se sigue un patrón de activación emocional, es decir una serie de pasos, que si los conociéramos iba a ser más fácil predecir las consecuencias. En caso de tener a alguien a nuestro alrededor, enfadado, cabreado, va a ser menos complicado aplacar su ira y ese estado de euforia negativa, (vamos a llamarlo así, jajaja).

Está claro que nuestro estado emocional también va a participar porque si estamos alterados, vamos a tener que tranquilizarnos, de alguna manera. Al relacionarnos con la persona que está enfadada o irritada, debemos acercarnos con actitud relajada y no soltando sapos y culebras, porque de lo contrario la espiral de violencia está servida. Lo fácil es contestar “a la tremenda”, pero nada recomendable si queremos acabar con la discusión o situación de malestar.

curva-hostilidadTotal que hablan de una fase racional, donde nos encontramos bien, a gusto, aunque llega un momento que aparece la fase de disparo.  Hay algo que nos pone al límite, cabreados y el razonamiento deja paso a emociones negativas. En ese momento, es mejor que la persona nos escuche, que no intervenga y no nos lleve la contraria porque va a ser inútil razonar y además puede aumentar su ira.

Afortunadamente, esto no dura siempre y va aminorando la marcha, la reacción emocional disminuye, es la fase de enlentecimiento. Aquí seguimos teniendo cuidado de no volver a disparar el mal rollo, la discusión, el enfado. Cuando se perciba que ya está más tranquila, podemos empezar a conversar, a acercarnos a la persona, sin reproches, con una actitud relajada y cortés por nuestra parte. Es la fase de afrontamiento, el objetivo es mantener la calma para que podamos conversar amigablemente e intentar, más tarde, abordar el problema, la causa de su enfado, de su “mala leche”.

Si lo anterior, ha tenido éxito, volverá el estado racional del principio, la calma y la lucidez necesario para dialogar y conversar (fase de enfriamento). En este punto, la normalidad de la persona y situación hará posible que se busquen soluciones al problema que ocasionó esa irritabilidad, esa hostilidad manifestada anteriormente. Estamos en la fase de solución de problemas.

Y vamos, esto no lo digo yo, sino los que se inventaron este concepto, Barbara Allaire y Robert Mcneill. Es cierto que si escuchamos y no nos ponemos a discutir “del sexo de los ángeles”, va a  ser menos costoso salir del atolladero del enfado. Cuando uno grita, si la otra parte se dedica a gritar más, mal vamos. Así va a ser difícil la calma y la reconciliación.

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14 comentarios en “HOSTILIDAD…

  1. Andoni Abenójar dijo:

    Cuando me cruzo con personas con ese tipo de tendencia, suelo decirles en un tono nada agresivo, sino más bien jovial “Vaya, vaya, eres un pequeño agujero negro con patas”. Es curioso, suelen reaccionar bien, a veces hasta con humor. Pero no siempre, claro.

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