DUELO…

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El proceso de duelo forma parte de nuestra vida. El duelo va acompañado de una pérdida y está claro que la muerte de un ser querido es una pérdida. Su proceso de duelo, se diferencia de otro, fundamentalmente, por la intensidad de los sentimientos y la irreversibilidad.  En otras pérdidas podemos tardar más o menos en recomponernos, tener grandes o pequeños sentimientos pero está claro que la persona permanece aunque no la veamos o esté a nuestro alrededor.

La muerte puede ocurrir a cualquier edad, de forma súbita o después de una larga enfermedad. Nadie nos ha preparado para ello aún sabiendo lo primero que sabemos al nacer es que vamos a morir. De todas la maneras el fallecimiento de un ser querido resulta ser un acontecimiento terrible, muy difícil de aceptar. Se produce una ruptura  que produce tristeza y sufrimiento, también cambios en las relaciones personales

Hablamos de pérdida como aquella vivencia por la cual se siente que se ha perdido, que ya no se tiene algo significativo, real o no. Pérdidas pueden ser los cambios de situación, el nacimiento de un hijo, el traslado de casa, de ciudad. Todo cambio, positivo o negativo, implica una pérdida y la necesidad de hacer un duelo. El cumplir años, separaciones,  casarse, la jubilación, la muerte de algún familiar o amigo, una enfermedad o un accidente…., todas estas vivencias se significan como pérdidas.

Las pérdidas son experiencias vitales, es decir que forman parte de la vida, nos enfrentamos a pérdidas a lo largo de toda la vida. Y ese trabajo de reconstrucción, de adaptación nos hace crecer en la mayoría de los casos, a menos que sea un duelo patológico y nos produzca enfermedad y trastornos.

El duelo, que en latiín “dolus”, significa dolor, es la respuesta a una pérdida o separación. Es una respuesta normal y natural, no sería natural si no hubiera respuesta. Es una respuesta a cualquier tipo de pérdida, no sólo a la muerte de una persona. Es algo personal y cada persona lo experimenta a su manera, sin embargo produce reacciones comunes en casi todos los humanos. Supone una adaptación más o menos larga a una situación novedosa. Para elaborar el duelo debemos aprender a vivir con el vacío dejado por la persona.

Tenemos que aceptar el dolor, las ausencias, aceptar que ha muerto, poner orden, reacomodar asuntos, llenar el vacío, etc.… Varios factores afectan de manera importante al duelo: Los factores psicológicos de la persona, los recursos personales que poseemos, las circunstancias específicas de la muerte y los apoyos externos de nuestro alrededor.

Existen distintas clasificaciones sobre las etapas de duelo, no requieren demasiada explicación pues la palabra empleada se define por sí misma. Esta clasificación hace referencia a las etapas identificadas por Elisabeth Kübler-Ross. Los siguientes sentimientos son normales, no tienen porqué experimentarse todas esas emociones, ni en el mismo orden, pero sí son características emocionales a destacar.

  • Negación: “Esto no está sucediendo. No a mí”.
  • Ira: “¿Por qué está sucediendo? ¿Quién tiene la culpa?”.
  • Negociación: “Haré un cambio en mi vida solo si eso significa que esto no me sucederá”.
  • Depresión: “Ya no me importa”.
  • Aceptación: “Estoy en paz con lo que está sucediendo”.

¿Cómo superar el duelo con satisfacción?Como siempre con esfuerzo personal, ya os iré contando.

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